La nueva clasificación del dengue

Hoy Digital                                                                                                       10 Septiembre 2013

Escrito por: JESÚS FERIS IGLESIAS
 En los últimos años se ha ido logrando una mejor comprensión de la fisiopatología del dengue y, como producto de ese conocimiento, su  clasificación ha ido variando. Inicialmente se tipificaba como dengue clásico, al que no se complicaba,  hemorrágico al complicado, y estado de choque por dengue, al más grave.
 Posteriormente se modificó la clasificaciónde esta manera: dengue sin signos de alarma, con signos de alarma y dengue grave. El primero corresponde al que se denominaba dengue clásico, el segundo, al hemorrágico y el tercero, al  que era  llamado choque por dengue.
 Actualmente se ha añadido un grupo aparte de personas al dengue sin signos de alarma que presentan co-morbilidades como son: los obesos, embarazadas, diabéticos, menores de un año de edad, hipertensos, otras enfermedades crónicas y los que tienen riesgo social como los que viven solos, en pobreza extrema y los que viven muy alejados de un centro de salud, entre otros. Este grupo no se había considerado anteriormente, pero las estadísticas señalan que cuando  esas personas contraen dengue pueden evolucionar con mayores riesgos a complicaciones.
 Anteriormente se consideraba que el paciente con dengue sin sangrado no era grave y se remitían a su hogar. Sin embargo, en la medida en que se ha alcanzado una mejor comprensión de la fisiopatología del dengue, hemos comprendido que el sangrado no es, necesariamente,  lo único que nos permite determinar la gravedad del paciente.
Por esta razón, la nueva clasificación  ayuda a los médicos a vigilar más de cerca los pacientes que pudieran estar con signos de alarma, que es lo que conduce al paciente al choque. El objetivo primordial es la prevención del choque para evitar la muerte.
Los signos de alarma son: dolor abdominal intenso y continuo; vómitos persistentes, tres en una hora o cinco en seis horas; acumulación clínica de líquidos (derrame pleural, ascitis, edema palpebral); sangrado de mucosas; somnolencia o irritabilidad; palpación del hígado a más de dos centímetros por debajo del reborde costal, disminución de la cantidad de orina, hipotermia, hipotensión postural. Aunados a estos signos, exámenes de laboratorio señalan aumento del hematócrito junto con rápida disminución del número de plaquetas.
El manejo clínico del dengue sin signos de alarma y sin co-morbilidad es ambulatorio. Por lo mismo, el paciente es  enviado a su hogar con tratamiento para la fiebre y el malestar  y recomendándole  ingerir bastantes líquidos. Regularmente en tres a cinco días esa persona se cura sin ningún problema posterior.
Cuando una persona sin signo de alarma presenta alguna co-morbilidad, debe ser ingresada para observación, ofreciéndole líquidos orales y analizando la co-morbilidad existente. Si no hay evolución adversa en 48 horas, se envía al hogar para finalizar el tratamiento como el primer grupo.
La persona etiquetada con signos de alarma, debe ingresarse y manejarse con líquidos endovenosos, midiendo la presión arterial media, otros signos vitales, diuresis, y analizando los exámenes de laboratorio y de imágenes si es necesario. Con un buen manejo de líquidos y control de sus signos vitales, el paciente debe recuperarse en  la mayoría de los casos sin ninguna complicación. Este grupo, como se puede entender, solamente necesitará de vigilancia estrecha y soluciones endovenosas por lo que no requiere referirlo a otros centros y mucho menos a gran distancia como sucede hoy día.
Y, el grupo de dengue grave, caracterizado por los signos de choque que son: pulso rápido y débil, hipotensión arterial, presión arterial media por debajo de lo normal, presión arterial con diferencia menor a 20mmhg, frecuencia cardíaca acelerada, llenado capilar lento, extremidades frías dificultad respiratoria y sangrado masivo. Estos signos se deben a fuga de plasma, sangrado masivo y compromiso de órganos como el hígado, corazón y cerebro.
El manejo de este paciente debe hacerse con líquidos endovenosos hasta normalizar el volumen perdido. Si seguimos este protocolo, lo conveniente sería  tratarlo en sus lugares de origen y no trasladarlo,  ya que el tratamiento del dengue es mantener el estado de hidratación adecuado.