El mecenazgo cultural

Listin Diario                                               09 de  Junio 2017


MANUEL GARCÍA ARÉVALO
Es difícil definir el concepto de cultura, debido a su amplitud y complejidad, pues abarca múltiples aspectos, como los hábitos y costumbres, los mitos y creencias, el derecho, la moral, la religión, las artes, la gastronomía, la vestimenta, en fin, constituye un modo de vida y un repertorio de creencias que va de la cosmovisión personal a la colectiva.
Los fenómenos de índole cultural varían según las épocas, las regiones y las clases sociales, y a lo largo de la historia se han empleado conceptos diversos para defi nirlos, como “primitivo y moderno”, “anónimo y colectivo”, “popular y culto”, “regional y universal”, entre otros. Pero lo que me interesa resaltar aquí es el carácter identitario de la cultura, su capacidad para perfi lar un conglomerado humano con rasgos específi cos que lo distinguen de los demás, y el papel del mecenazgo como propulsor del desarrollo cultural.
El mecenazgo, o patrocinio a los artistas para que desarrollen su obra conservando amplios márgenes de libertad, constituye una práctica que se remonta a la antigu¨edad, a la Roma de Cayo Mecenas, de donde proviene el nombre, protector de las artes, noble y consejero político del emperador Octavio Augusto. Más tarde, en la Edad Media, la Iglesia, por su decisiva infl uencia en la sociedad de aquel tiempo, constituyó la institución que más impulsó la creación artística siempre con motivos religiosos.
Pero fue durante el Renacimiento cuando el mecenazgo alcanzó mayor esplendor, bajo la égida de los reyes y los papas, como se comprueba al estudiar la infl uencia de las monarquías europeas, como los Médicis en Florencia, o del Papa Julio II, el “papa humanista” que levantó la Basílica de San Pedro, protector de Rafael Sanzio y Miguel Ángel.
Todas las maravillas de la pintura, la escultura y la arquitectura renacentistas deben mucho al apoyo del mecenazgo monárquico o papal, con el que los grandes genios artísticos de aquella época pudieron llevar a cabo sus grandes realizaciones.
En la edad contemporánea, el mecenazgo ha sido modifi cado por los procesos de industrialización y urbanización. A partir del siglo XX, con la creciente autonomía que concede al artista una libertad individual sin precedentes, el mecenazgo se ha concentrado en las fundaciones y organizaciones privadas, los patrocinadores de museos de toda índole, de producciones musicales y literarias que hoy día constituyen uno de los polos más dinámicos de impulso al arte universal.
Esos valores creativos, tanto materiales como espirituales, amparados en el mecenazgo, proyectan al ser humano y a la sociedad en su conjunto hacia estadios superiores de conciencia que iluminan el pensamiento.
De ahí que cuando se ejerce el mecenazgo cultural se diseñan, ejecutan y divulgan actividades emprendedoras, de carácter fi lantrópico, en benefi cio de la comunidad, que sin duda enaltecen el espíritu y reafi rman la identidad nacional.