Las emociones tras un escándalo

Listin Diario                                         01  de  Junio 2017


  • Las emociones tras un escándalo
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Coralis Orbe
coralis.orbe@listindiario.com
Santo Domingo
Las emociones se quiebran y el entorno familiar se trastorna cuando uno de sus miembros se ve involucrado en un escándalo, sobre todo si este implica una difusión en los medios de comunicación y en las redes sociales, un escenario en el que las opiniones pueden ser más agresivas.
Un caso que está sobre el tapete es el escándalo de la firma constructora brasileña Odebrecht, en el que ya se han involucrado a 14 figuras del país por presunta implicación en lavado de activos, falsas declaraciones juradas de bienes, violación de 14 artículos de la Constitución y sobornos. En esta situación, el factor emocional, que va más allá de la justicia y de la culpabilidad o no del hecho, es un problema que deja muchas víctimas emocionalmente, pues afecta a los presuntos implicados y a sus familiares.
Pero no solo este tipo de caso puede provocar problemas emocionales en las familias. Embarazos a temprana edad, violación y hechos que vayan en contra de la moral familiar también dañan.
En ello coinciden las sicólogas Fiordaliza Alcántara y Patrica Franjul.
¿Cuáles son las consecuencias emocionales ante estos casos para las familias? Según Alcántara, este tipo de situaciones conlleva una realidad de conmoción social. En algunos podría implicar exposición y cuestionamiento de la imagen familiar, trayendo consigo posible casos de situaciones emocionalmente difíciles para varios de sus miembros.
Es importante destacar, asegura, que por el carácter propio de las emociones estas no son en todos los momentos predecibles, ni deben ser reprimidas o disimuladas.
“Cuando decimos que no se deben reprimir nos referimos a que no se trata de negar lo que ocurre”, insiste.
Las reacciones
Ante un escándalo las reacciones emocionales van a variar dependiendo de la familia y el tipo de problema.
Las reacciones naturales serán de “shock”, porque la persona no puede creer que su familia haya cometido el acto del cual se culpa o involucra, señala la terapeuta familiar y de pareja Patricia Franjul.
“Este ‘shock’ lo viven las parejas, hijos jóvenes, los niñosÖ Se vive un momento de duelo, y si quien está implicado en el escándalo es el jefe de la familia, el sistema familiar va a perder el equilibrio, porque el papá era la guía a seguir y la figura que se ha creado en ese momento desaparece”, indica Franjul.
Esto, agrega, conlleva a sentir miedo, reacciones de llanto, depresión, momentos de violencia o acusación.
Pero esto dependerá de cómo esté la familia en ese momento, porque a veces hay núcleos familiares que están muy bien emocionalmente y cuando ocurre una crisis se unen más; pero también, hay otras que están arrastrando otros conflictos y cuando sucede algo caen en una crisis traumática que les impide el buen desenvolvimiento.
“En la pareja se puede sentir rabia hacia la persona involucrada,  y culpa porque no se vio que las cosas no iban normal”, sostiene la especialista.
Cómo explicar a los niños un escándalo
Hay que comunicar a los hijos lo que está sucediendo en el momento. La información se debe tratar dependiendo la edad de los pequeños. No es recomendable inventar un historia, porque luego se tienen que enfrentar a la sociedad.
Cuando se está involucrado en un caso de corrupción u otro delito, la familia lleva una carga económica, social y emocional, esta  última se debe lidiar con especialistas de la conducta, ya que en medio del escándalo las complicaciones emocionales pueden ser a corto o largo plazo.
Para la terapeuta familiar y de pareja Patricia Franjul, el acompañamiento de un especialista se considera necesario porque este es quien ayudará a normalizar las respuestas de quienes  están llenos de ira, de dolor y de lamento.
Además, indica, un terapeuta ayudará a ver la situación más clara porque ante los ojos de la sociedad ya esa familia está estigmatizada, y donde quiera que vaya la van a señalar y surgirán uno que otros momentos para hacer preguntas que provoquen situaciones difíciles.
“Esto no es fácil de llevar, por eso es importante el acompañamiento terapéutico. Hay preguntas que no pueden ser contestadas, por eso es mejor no exponer a los miembros a eventos sociales en los que pueda ser cuestionado”, expresa.
A veces hay personas que invitan a salir para dispersar la mente, añade, pero esa no es la forma de ayudar porque se necesitan consejos prudentes de especialistas en el área que conozcan sus emociones y sepan cómo enfrentar la presión de la sociedad.
Pero, ¿cómo explicarle a un niño que no verá por un tiempo a su papá, mamá o abuelo porque está en medio de un escándalo judicial? Franjul y la también especialista Fiordaliza Alcántara ofrecen sus recomendaciones:
* Sinceridad. Hay que decir a  los hijos lo que está sucediendo en el momento. La información se debe abordar dependiendo la edad de los pequeños. No es recomendable inventar un historia, porque luego se enfrentan a la sociedad y eso resulta ser más doloroso.  
* Dar una respuesta. Es importante tener una explicación porque los niños generarán  diálogos sobre el tema o expresarán a través del lenguaje verbal o corporal sus preocupaciones o temores. Esto es fundamental para los más pequeños o más necesitados de protección en la familia.
* Prudencia. Es importante ser prudente en el contenido de los diálogos que se producen entre los adultos. Hay que evitar la reproducción de imágenes sensacionalista que muestren deterioro emocional del familiar. Igualmente, se debe evitar en las familias conversaciones que alimenten el odio hacia la sociedad, ni magnificar la figura del familiar involucrado en la situación, especialmente cuando se trata de los padres o abuelos, ya que con ese tipo de conducta más que ayudar a los menores estaríamos incentivando al odio y al resentimiento. Se trata de poner el corazón y la razón en el corazón de los más vulnerables y generar diálogos de amor.
Consecuencias en la escuela
El acoso escolar es una de las situaciones que puede enfrentar un menor cuando un familiar cercano (papá, mamá o abuelo) debe responder a la justicia, y más cuando es una situación conocida en la sociedad.
Según Alcántara, ante estas situaciones es favorable que los padres o tutores se acerquen a la dirección del centro educativo para identificar acciones de protección psicoemocional en torno a los menores de la familia.
Deben notar, dice, si se promociona el buen trato, la solidaridad, la amistad y una cultura de paz.
“También hay que estar muy atentos en observar si los niños están presentando cambios negativos en el rendimiento escolar o desinterés por la socialización con los compañeros, conducta de aislamiento, irritabilidad o miedo”, expresa.
La especialista recuerda a los adultos que ningún niño, niña o adolescente puede ser expulsado o excluido de la participación e inclusión en las actividades escolares por acciones cometidas por un familiar cercano.
El duelo de los niños
Según Alcántara, la relación de los menores con los demás cuando tienen algún familiar involucrado en un escándalo dependerá de las condiciones que se creen a su alrededor. Por esto, es importante que los adultos no se concentren en el dolor, la ira o la impotencia para poder generar conductas saludables que ayuden a la superación de la pérdida emocional.
“Si los adultos son capaces de crear sistemas adecuados de protección emocional, es muy probable que los efectos negativos en la conducta y las emociones sean mínimas”, considera la especialista.
En los menores, dice, las consecuencias del duelo ante un escándalo se refleja en la interrupción en la rutina de sueño, ingesta excesiva
de alimentos en cantidad y tiempo, dificultad para retener la orina o las heces fecales, llanto incontrolable, agresividad, aislamiento, desinterés por las tareas escolares entre otros problemas.
Por eso, insiste en que las emociones de los menores deben ser cuidadas.