Orquídeas, pasión y conservación

Listin Diario                                         01  de  Junio 2017


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Santo Domingo
Hoy en día en muchas comunidades del mundo se discute el tema de la conservación y protección, causando conflicto de intereses y esperanzas para los apasionados de la naturaleza. Para nosotros, los apasionados de las orquídeas, es un llamado también de alerta para asegurar un buen futuro a la existencia, tanto de las especies como de los híbridos que han marcado la historia del cultivo de las orquídeas. De no ser así este tipo de planta pasaría a ser una más en el estante del supermercado.
Mucho me temo que todavía algunos coleccionistas no han entendido cuál es el foco central de la conservación y cómo esta se centra en dos simples estrategias, conservación insitu y exsitu. Son dos conceptos simples y que ameritan de una práctica muy efectiva, sobre todo para nosotros los orquideólogos.
Conservación in situ significa proteger la planta en su hábitat natural. Ex situ por definición significa conservarlas fuera de su lugar de hábitat, que es lo que un orquidista responsable debe hacer, cultivando especies, polinizando flores para generar semillas que luego compartirá con sus compañeros, o llevarlas a un laboratorio para que sean sembradas y luego puestas in vitro y donadas, distribuir e intercambiar divisiones de sus plantas con amigos y miembros de las sociedades y grupos de orquídeas.
La conservación in situ es un poco más complicada. Por décadas los científicos, botánicos y naturalistas han realizado esfuerzos para lanzar estrategias que mantengan las orquídeas en su hábitat natural, y no solo por las plantas de orquídeas si no porque ellas son una maravilla de la naturaleza ofreciendo no solo su belleza si no también son el centro de todo un ecosistema. Ofrecen su néctar a las abejas, moscas, mariposas y colibrís a cambio del servicio de polinización. Algunas orquídeas ofrecen gotas de fragancia a machos de las abejas verdes y doradas (las Euglossinas) para que se perfumen y puedan atraer a las hembras. Las orquídeas también conviven y dan refugio a muchos microorganismos como bacterias  y hongos. Las raíces y la estructura de las orquídeas atrapan hojas secas y fragmentos de palos secos y cualquier material orgánico (cadáveres y excremento de insectos y animales) y lo mantienen arriba, en la copa de los árboles, formando otra capa de tierra; de ahí se alimentan las enredaderas y otras epifitas y de todas esas plantas se alimentan los monos, reptiles y murciélagos en las selvas tropicales, manteniendo todo el ecosistema en perfecto orden.
 Para muchos científicos y ambientalistas su meta sería conservar selvas y forestas intactas en las cuales el ecosistema no haya sido afectado y esto nos aseguraría una sana sobrevivencia a través del tiempo y la evolución.
En la isla de Santo Domingo contamos con unas 350 especies de orquídeas, de las cuales existen 268 en nuestra parte de la isla. Todas ellas en peligro de extinción y muchas de ellas en la lista roja que ha publicado el Jardín Botánico,  plantas  que se encuentran en amenaza de desaparición total. Aplicando el concepto de conservación in situ y ex situ es mucho lo que podemos ayudar.
Insitu: Aprenda a distinguir cuáles son nuestras especies nativas, así podrá reconocerlas fácilmente. Conozca nuestra increíble Tolumnia henekeni (cacatica) Orquidea negra, diminuta en forma de arañita y tan deseada por coleccionistas de todas partes del mundo; Tolumnia variegatun (angelito) y muchas más, que son muy apreciadas por los hibridizadores ya que aportan características importantes a sus cruces.
Jamás compre de manos de un depredador (vendedor ambulante) orquídeas nativas. No haga monteos para recolectar orquídeas, ya que de igual manera estas morirán si las saca de su hábitat natural. Acérquese a grupos y sociedades de orquídeas que tienen como objetivo la conservación y el estudio de las orquídeas.
Ex situ: cultive especies que hayan sido reproducidas en laboratorios. Participe de programas de reforestación de orquídeas. Cultive los híbridos de nuestras especies. Por mi parte soy una gran fanática de los híbridos hechos con nuestra Brougtonia dominguensis, preciosa orquídea nativa que aporta un color rosado a todos los cruces y una gran resistencia.
Esta orquídea conocida con muchos nombres diferentes, oriunda  de la parte este de nuestro país, forma un espectáculo de canasta rosada y ha sido también llamada ‘la orquídea Oscar de la Renta’, ya que nuestro diseñador tenía montones de ella en su casa de La Romana. Muchos híbridos de esta se consiguen en las ferias de ventas de orquídeas, los intercambios y en su mayoría se han hecho en Jamaica donde también se consigue esta planta.
Siembre árboles que le sirvan de apoyo a las orquídeas. Divulgue la importancia de proteger a nuestras especies nativas. Cada uno de nosotros debe asumir su papel en la labor de proteger nuestros recursos naturales para garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar al igual que nosotros de toda la riqueza natural de la que dispone nuestro país.