Soy nutricionista y detesto el recuento de calorías

Msn                                                                               06 de  Junio 2017
En 1990, la poderosa FDA americana (la Administración de Alimentos y Medicamentos ) lanzó una nueva Ley de Etiquetado y Educación Nutricional (la NLEA) y, desde entonces, todos nos volvimos contadores obsesivos: de carbohidratos, de calorías, de gramos de grasa, de gramos de azúcar, de gramos de proteína o sodio… Todos contábamos algo, nos asegura la nutricionista Michelle May, autora de Eat What You Love, Love What You Eat. Sin embargo, todo este conteo puede ser muy perjudicial para tus metas de alimentación saludable.
El conteo de calorías
© Motorpress Rodale
“Los alimentos no pueden ser etiquetados como buenos o malos porque no lo son”, dice May. Sin embargo, eso no nos impide juzgarlos a partir de sus números. Cuando etiquetas a un alimento como malo basado en su contenido calórico (o de carbohidratos o de grasa…), intentas evitarlo como si fuera el diablo. “Sin embargo, la privación es en realidad un poderoso desencadenante de antojos, lo que eventualmente nos puede conducir a comer en exceso cuando no ‘cedemos’ a ese donut o cuando estás muy cansada”, nos señala. 
Cuando las personas basan sus menús en el número de calorías, terminan comiendo más alimentos pobres en nutrientes, que no les deja saciadas. Piensa, cuántas veces te comes un snack de menos de 100 calorías pero terminas comiéndote todo el paquete. Por tanto, no importa qué bajo en calorías sea tu snack… no te hará perder peso, sino que arruinará tu dieta, nos comenta la nutricionista. Además, tienes que romper el hábito de comer cuando no tienes hambre.
En lugar de enfocarte en el contenido calórico de tu picoteo, piensa si en realidad tienes hambre, independientemente de las calorías de tu antojo.
Contar calorías te impide disfrutar
Contar calorías convierte a la comida en un problema matemático, cuando, en realidad, se trata de una actividad psicológica, física y social muy compleja. Todo este cálculo de números, porciones y medidas nos mantiene enfocados en “ser buenos” en lugar de en “sentirnos bien”. “El principal problema del conteo de calorías o de carbohidratos o de cualquier otra cosa es que te impide vivir tu vida”, asegura la nutricionista. “
Cuando rastreas exactamente cuántas calorías consumes, es muy difícil que disfrutes de los alimentos que amas sin culpa ni distracción. Y eso evitará que te concentres en lo que realmente significa la comida: combustible para tu cuerpo y para tu alma. No estarás satisfecha, lo que impedirá la pérdida de peso”, nos comenta. 
Centrarte en las calorías para cumplir un objetivo predeterminado podría chocar con lo que tu cuerpo necesita cada día. “Y eso no tiene sentido”, nos asegura. Dado que cada día es diferente, resulta ridículo pensar que nos tenemos que adaptar exactamente al mismo número de calorías diarias. “Algunos días estarás más activa. Algunos días tus fluctuaciones hormonales cambiarán su apetito: a veces comerás en exceso y al siguiente día no tendrás hambre”, nos señala. 
Lo más importante es sintonizar las señales de hambre, sin hacer tanto foco en las calorías. Lo que nos lleva al siguiente punto.
El conteo de calorías ignora tu cuerpo
Cuando comes en exceso tu cuerpo te manda señales inequívocas. Si tienes ardor de estómago, no es necesario mirar la etiqueta de las calorías para saber que te has pasado. Cuando empezamos a contar las calorías para ver cuánto podemos comer, perdemos las pistas que nuestro cuerpo nos manda, nos asegura.
“Tú cuerpo inmediatamente te dirá que está lleno… y esa retroalimentación te ayudará a tomar mejores decisiones en el futuro”, nos advierte. Independientemente si cuentas calorías o no, lo más importante es escuchar las señales de tu cuerpo que te ayudarán a decidir mejor cuánto y cuándo comer. Esta es la llave de la nutrición consciente que te ayudará a tener una relación sana con la comida y a perder peso a largo plazo.
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