A la hora del almuerzo en San Juan, Puerto Rico

Listin Diario                                                                05 de  Julio  2017
  • A la hora del almuerzo en San Juan, Puerto Rico
    La plaza. Primer piso del Mall of San Juan, centro comercial calificado como el Dubái del Caribe.
  • A la hora del almuerzo en San Juan, Puerto Rico
  • A la hora del almuerzo en San Juan, Puerto Rico
Carmenchu Brusíloff
Santo Domingo
Casi dos millones de personas viven en la capital de Puerto Rico, San Juan, y las ciudades vecinas (Bayamón, Carolina, Guaynabo, Trujillo Alto y Toa Baja). Y por doquier uno encuentra un sitio apetecible para comer. De paseo en auto con mi hija Carmen, a la hora del almuerzo aunque a veces con escaso apetito nos decantamos por entrar al primer centro comercial que salga al paso. Un día en el Mall of San Juan, amplia plaza comercial con estilo futurista y tropical, en el Bulevar homónimo. Otro día en la poco atractiva Plaza Olmedo, en la avenida Lomas Verdes.  
En nuestro deambular por los pasillos del Mall echamos un vistazo al menú de cada local a nuestra vista. Nos quedamos en Bazille, restaurante que funciona en un extremo de la tienda Nordstrom. Es temprano y hay mesas vacías. Con el transcurrir del tiempo todas se ocupan. Tras leer la carta pido un french onion bowl (sopa francesa de cebolla), preparada con quesos provolone y gruyere y que, según indican, es una especialidad clásica de los bistros, amén de especificar que tiene 710 calorías. El precio: US$ 8.75. Carmen pide soup of day cup (taza de sopa del día: crema de batata y jalapeño), por US$ 4.95. (Si fuera bol costaría US$ 6.25).     
De ensalada, Carmen elige la clásica Chicken Caesar (César de pollo), con 680 calorías. Yo, en cambio, la de bayas e higos frescos, con 560 calorías. (US$ 14.25 Y US$ 13.95, respectivamente). Lo que me disgusta es que, habiéndosele caído a la camarera la servilleta de tela que envuelve los cubiertos, se agacha a recogerla del suelo y la coloca de vuelta sobre la mesa. Al quejarme se la lleva, pero no sé si es la misma que luego trae. Por si acaso no la uso.
Al terminar de comer, en un pasillo de este lujoso centro comercial al que califican del Dubái del Caribe, descubrimos Teavana, una tienda de diferentes tipos de té donde permiten probar distintas combinaciones. Me puede la tentación y degusto el de menta, chocolate blanco y una raíz que por más que me repiten su nombre no lo entiendo. Es una delicia.
Al día siguiente, la hora del almuerzo nos atrapa cerca de la Plaza Olmedo, pequeño centro comercial de tipo abierto con comercios de reducidas dimensiones, a excepción de Starbucks, donde resaltan sus hermosos murales alegóricos al cultivo de café, y el restaurante Casa de Campo con típicos y rústicos adornos, entre estos de soga y cabuya, que dan un toque especial a sus dos niveles. Almorzamos en este restaurante caribeño que, entre sus platos, anuncia el mangú como “Dominican mashed green plantain”. Es decir, puré de plátano verde dominicano.
Ordeno pechuga de pollo a la plancha y patata (papa) (US$ 10.95). Carmen encarga mofongo de vegetales (US$ 10.95) y morir soñando (leche mezclada con jugo de naranja), a US$ 3.50. Al terminar, nos encaminamos a Starbucks para tomar un café. Mañana será otro día. 
((Detalles
Arriba, uno de los murales sobre el cultivo de café que pueden verse en Starbucks, en Plaza Olmedo.
A la izquierda, adornos rústicos decoran el restaurante Casa de Campo, en el mismo centro comercial.
La Plaza Olmedo es un pequeño centro comercial de tipo abierto con comercios de reducidas dimensiones