Inhumana desconsideración a la mujer dominicana

Listin Diario                                                   14  de  Julio  2017



LEONOR PORCELLA DE BREA
Es despiadado lo que está ocurriendo en nuestra patria, hundiendo al ser humano, en la parte femenina de nacimiento nacional! Mientras, El Presidente Medina caracterizado siempre como oportuno salvador de la patria, emitió lo que referiremos respecto al aborto en sus tres condiciones imperativas, para salvar de mortandad a la mujer dominicana embarazada. Lo que inexplicablemente, fue rechazada por el Senado de la República Dominicana, además de la Iglesia Católica en nuestra Patria.
A continuación lo expresado por nuestro Presidente, en nuestras humildes palabras: 1ero.
Cuando el embarazo es producto de incesto o violación, la mujer está en peligro de defunción, por inesperada ausencia de preparación, muy corta edad, o defi ciencias personales.
2do.
Cuando el feto no tiene oportunidad de vivir, puede ser mortal para la madre. Realidad común, reconocida como posible en determinados casos, en las tristes señoras afectadas, por la muerte de sus hijos. ¡Y por sus familiares, a veces por las de ellas mismas.
3ero.
Cuando es eminente que la señora está es peligro de fallecer, sin poder resistir en su cuerpo un embarazo que viene mal, por diferentes circunstancias; expresado por médicos que las asisten. ¡Pobrecitas porque se convierten en insalvables! Sin Embargo, lo absurdo e inhumano en determinados casos y diversas ocasiones, ha sido la ausencia de aceptación.
La vida humana es lo más preciado por nuestro Señor Jesucristo, que murió por redimir la humanidad; a través de un devastador hecho doloroso y ejemplarizante, soportándolo como digno personaje golpeado y humillado por degenerados, que le causaron horrendos sufrimientos, que terminaron con su Sagrada Vida.
Expresiones de Cristo han sido ofertadas desde miles de años atrás, por la Iglesia Católica.
Debemos explicar, que la persona que escribe es católica, apostólica Romana; verdadera creyente y dominicana de nacimiento y corazón.
Consecuentemente; es muy doloroso ver la juventud paupérrima, embarazada, con escasas esperanzas de ser redimida, sufriendo una realidad pujante y mortal, aunque posiblemente pueda cambiar por humanos corazones que se apiaden del sufrimiento de sus compatriotas femeninas.
Dominicanos, como han leído por mí con claridad este drama nacional, que afecta, directamente por inhumano, a la mujer dominicana embarazada, llamado por las mayorías nacionales: La mayor crueldad a la mujer dominicana; consciente que la preservación de la vida humana es fundamental para los seres humanos, como para la Iglesia Católica.
Es tristísimo que la Iglesia Católica Apostólica Romana, que debe de creer en la vida humana, lo haga negando el aborto, cuando es imperativo conservar determinadas vidas en peligro de extinción.
¡Esas dolorosas verdades suceden en la Iglesia Católica! ¿Será posible creer más en un feto, que en la mujer mortalmente afectada? El ser humano nace y muere, aunque la muerte temprana urge evitarse: En esta ocasión hablaremos del feto, que sin nacer sigue siéndolo. Incluyo no solo palabras, son verdades que todo dominicano debe conocer, alcanzando sus propias respuestas ante el inmenso sufrimiento de la mujer dominicana, por una ley inhumana; por voluntad de senadores sin llevarse del humanitario Presidente Medina, en lo expresado.
Desdichadamente, hemos tenido que llegar a estas terribles conclusiones, con el corazón en las manos, frente a un Cristo Crusifi cado.
¿Es eso lo que desean hacer de la dominicana embarazada? Personas de alta fe, deben hablar con la Iglesia Católica, por inconsciencias erróneas, para arreglar un problema mortal para muchas embarazadas; especialmente las paupérrimas, quienes mueren por un verdadero drama que tienen que tener solución, por ellas y la Patria.
Perdóname Dios mío por osada y sincera al expresar verdades.
Conoces que te amo profundamente.
¡Señor, perdónalos, que no saben lo que hacen!