Proselitismo a todo vapor

Listin Diario                                                     14  de  Agosto  2017


A un año del inicio del segundo período de gobierno del presidente Danilo Medina, la lucha política por reemplazarlo ha comenzado a todo vapor.
Se respira proselitismo activo en los principales partidos y se evidencian los tempranos aprestos para hacer volver al poder a dos expresidentes o para promover a fi guras de relevo, más jóvenes que éstos.
Con la declaración del ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, asegurando que el Presidente solo estará en el poder hasta el cumplimiento de su mandato en el 2020 y pidiendo a su partido que proponga “nuevos rostros” para sustituirlo, se abre más claramente la gatera para la carrera presidencial.
De seguro que a lo interno del PLD se interpretará esta declaración como una señal de permiso para que otros aspirantes, además del expresidente Leonel Fernández, se animen a participar en el reciclaje.
Al margen de los partidos tradicionales también se activan otros grupos sociales que reclaman espacios para los relevos políticos y esta combinación de aspiraciones y expectativas puede dar lugar (y de hecho ya está ocurriendo) a un debate sobre lo viejo y lo nuevo.
Es decir, sobre si conviene que el poder quede en manos de los experimentados o de los de la nueva camada, de los llamados “líderes emergentes”, estimulados por los ascensos de fi guras jóvenes como Macron, en Francia; y Trudeau, en Canadá; entre otros.
Si el entusiasmo proselitista se viraliza en el país, hay que prepararse para una larga campaña electoral de tres años que, por lo visto, ha comenzado a destiempo.
Esto tiene sus inconvenientes, pues distrae energías de la sociedad para enfocarse en el enfrentamiento de los problemas que afectan la calidad de vida, la seguridad ciudadana, la salud, la misma economía, ya que en un estado de proselitismo general no hay muchas oportunidades para los consensos ni las búsquedas de soluciones mediante pactos entre los sectores más representativos.
Porque el fi n ulterior y básico de toda campaña proselitista, si no hay reelección de por medio, es quitar al que está arriba para poner en su lugar a otro que viene pujando desde abajo, devaluando las prioridades nacionales claves, que son otra cosa.