Tao, menos que..

Listin Diario                                                                             11  de  Agosto  2017

MARCIO VELOZ MAGGIOLO
“Escribir nombres al borde la sombra, donde una luz inversa borre el sueño”.
( Tao de los nombres.)
Ser, casi menos que una sonrisa ausente. La cerrazón del viento tras la puerta. El humilde respiro de la cobra. O un sol en congelada decadencia. El lento giro de melancolías. La posibilidad de lo improbable. Menos que su sonrisa a ras de tiempo. Y que la Luna llena de vacíos. La noctambulidad crecida en llanto. La percha con tu traje de emisaria. Y tu uniforme blanco hecho de brisa. Cáscara de manzana hecha de tela.  La imperturbable cuenta del rosario. La estatuilla de un Cristo deferente. Shiva haciendo girar el universo. La foto de la abuela convertida. Abuelita en reparo de los besos. La gente de otro turno retornando. Unos que están llegando y otros yendo. El papiro perdido en los otoños. El anillo lanzado hacia el vacío reciprocado en textos. Mesopotamia inerte de tus senos. Un cuerpo nuevo para el alma vieja. Menos que la verdad autónoma y tu risa.  Tu fértil gorgoteo de primavera y Gongoro, tu nieto, última efigie. Cristal, holografía del movimiento anónimo. Apuntes para un día de lluvia y truenos. Llovizna de fugaces meteoritos. Estatuas de impaciencia, acontecida.
      Certidumbre como hidra sin cabezas. Totalidad de hormiga y de mosquito. Rueda de una fortuna infortunada. Reloj de arena que no tiene cuándo. Playa para soñarte suavemente. Oleaje de penumbra entre tu aliento. Pentágono sin tropa, derretido. Perpetuidad de un limbo equivocado. Sombría coloración de cuanto ríe. Díscolo lanzador de jabalinas. Mirón pensando en su premio estatuario. Proceridad presente y rebuscada. Menos que todo cuanto quede luego. Palabra sin sonido, gris fonético. Azul de metileno fermentando. Participio del ser, gerundio viejo.  Globo piloto colectando estrellas. Pasado transfer como el de un muñeco. Defoliación cansada, fronda inerte, follaje presentido, jardinero de corolas vencidas. Menos que una armonía sin sonido. Y menos que una risa atolondrada, y negativa fuente de sospechas, brisa de calendario en tiempo inerte, y de algún no sé qué narrado a tientas. Menos que un tango con su medianoche. Y totalizo ún Gardel llegado en tangos. Menos que esos silencios repetidos y mano enarbolada en mil adioses y repetidas frondas de cariño. Menos que la sonrisa de un poeta, y que el cristal que copia su sonrisa, y menos que la cuaba como rito del bosque atormentado y del incendio, y menos que la blanda dulcedumbre de un ciervo retozando  o de una escoba herida por su bruja; menos la negación, menos la duda, menos Pedro Salinas, “la voz a ti debida”. Y menos los bomberos ensayando vehemencias. Y menos la tambora, el merengue y Alberti. Certidumbre crecida y con cabeza apócrifa. Hoguera de recuerdos sin futuro, Savonarola tras las vanidades. 
     Menos de mí, de ti, menos de todo. Tao, menos qué, mortalidad ajena. Entierro entre burbujas mal habido.  Estreno de otra vida cada año. Maestros Inmortales desglosando  mi oído, donde tu voz provoca mi resaca. Gastón Baquero, hablando de poesía; Franklin muy grande, con fantasmada rosa que palpita en su aire con Darío, “con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo, y una sed de ilusiones infinita”. Con aviones de fuego y con metralla, con el viejo recuerdo de balcones armados para enfrentar la guerra, defensión animando tu sonrisa. Con la guerra de abril en los bolsillos.
      Donde estabas estando, gerundio hecho de fuego, participio de sangre entre banderas. Y soldados cayendo, y francotiradores deletreando metrallas, analfabetos sin hipocondría. Menos que tú en abril, prólogo inmenso. Menos que tu recuerdoÖtodavía. Menos que tus palabras noche plena, menos que haber amado noche y día, menos que ser de nadie, celosía que se abre ante el amor en todavías colmados de un temblor con  retretas. Menos ahora tu sombra, agitación. Tao de sonrisas. Glorieta que se nubla de armonías. De lo inmortal creciendo. Menos que antimorir, menos que anti-no ser. Menos de todo, mientras crece el binomio y resucita anclada en su pereza deforme, impura, la mañana en francés o en arameo.
 “Menos tu vientre”. 
Al fin, menos tu muerte.