Edna Iturralde: pionera de la etnohistoria narrativa

Listín Diario                                                                                       17 de Octubre 2017


Carolina Jiménez
carolina.jimenez@listindiario.com
Santo Domingo
Edna Iturralde (1948), tuvo una niñez solitaria. Le gustaba jugar a las señoras que toman el té por las tardes, acompañada de sus perros, a quienes vestía con camisetas y les amarraba pañuelos en la cabeza.
Con apenas un año de edad, perdió a su padre en un accidente de aviación. Esto llevó a su madre a mudarse con la niña a casa de sus abuelos. Allí creció con el sentimiento de ver otra figura paterna.
A sus 11 años, cuando cursaba quinto grado, demostró su habilidad y vocación literaria: “En mi colegio se realizaban asambleas donde cada grado tenía que realizar una presentación. A mi grupo le tocó una obra de teatro, nos dirigimos a la biblioteca en búsqueda de una comedia escrita, pero no encontramos nada interesante, por lo que decidí ir a mi casa y escribirla”.
Iturralde contó que aquel día, cuando le enseñó a su maestro la comedia, sintió seguridad de sí misma: “En esa época lo que decía el maestro era algo increíble”. Y esa niña entusiasta descubrió que le encantaba escribir, tanto así que sus compañeros le entregaban temas para que ella redactara “cuentitos”. Ya en la etapa de la adolescencia, comenzó a crear historias de amor que le compartían sus amigas.
Convertida en una adolescente, evidenció que el querer ser literata no era un capricho, sino una vocación que perduraría para toda la vida: “Desde muy temprana edad, mi sueño era ser escritora y madre”. Hoy, esto es una realidad.
A sus veintidós años contrajo matrimonio con quien sería su primer esposo y procreó cuatro hijos. Doce años más tarde se repite un triste episodio en su vida, fallece su cónyuge en un accidente de aviación, al igual que su padre.
En 1985 contrae matrimonio por segunda ocasión con su pareja actual, Bruce Kernan. Ese mismo año publicó su primera historieta “¡Oh!, la historia tralalá...!”. En 1986 nació su quinto hijo y se publicó su primer libro: “Desde el jardín de las arañas doradas”, donde se recopilan los cuentos que contaba a sus hijos, junto a una introspección hacia los recuerdos de su infancia. En 1988 nació su sexto y último hijo.
De 1990 a 1993 publicó sus tres siguientes libros; “Junto al cielo: cuentos sobre Quito”, “Aventuras en los Llanganates” y “Verde fue mi selva”. Este último inauguró su exploración sobre temas etnohistóricos del Ecuador y quedó en el canon de literatura infantil y juvenil entre los diez mejores libros del siglo XX.
Hasta el momento tiene 62 libros publicados y distribuidos en Estados Unidos, México, República Dominicana, Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Perú, Argentina, Chile y España, con una trayectoria que la convierte en la pionera de la etnohistoria narrativa en su país y América Latina. Es considerada como una escritora fecunda y de mayor transcendencia en la literatura para niños y jóvenes.
Cada libro, cuento o novela biográfica de Iturralde, nace con una inspiración y conexión a la niña que lleva en su interior, así lo manifestó: “Mantengo mi niña interior y me encanta, porque no escribo para ella, sino para todos. Cuando empiezo un libro, automáticamente sale para la edad que deseo”.
Para ella no hay un libro favorito. A todos los quiere por igual, porque ha vivido con cada historia que cuentan sus personajes; tristezas, alegrías: “Cuando un libro no se lee, los personajes mueren”.
Una de sus novelas biográficas más reconocida es “Simón era su nombre”, la cual se conoció en el año 2010 por la Editorial Alfaguara del Grupo Santillana. Su secreto para que los niños y jóvenes se interesen por sus historias es contar los hechos de acuerdo a las edades, para crear una aventura que les guste: “Cada personaje tiene una gracia, sin dejar de agregar la biografía auténtica de Simón Bolívar”.
Entre sus logros profesionale-s se encuentra haber sido la primera autora ecuatoriana nominada al premio ALMA (Astrid Lindgren Memorial Award), de Suecia. En 2014 cinco de sus libros pasaron a formar parte del “Common Core” que incorporó el presidente Obama en las escuelas norteamericanas con estudiantes hispanohablantes.
Su obra se divide en seis bloques literarios: libros para los más pequeños, etnohistoria y raíces culturales, la problemática social, los grandes personajes de la historia, cruzando fronteras, magia y literatura fantástica.
En 2010, su libro “Verde fue mi selva” fue escogido entre los 10 libros más significativos e imprescindibles del siglo XX para formar el “Canon Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil”, por una comisión conformada por 27 seleccionadores de los países de Latinoamérica. Además ganó en tres ocasiones el concurso de la SEP (Secretaría de Educación Pública).
Uno de sus libros más apreciados en República Dominicana es “Lágrimas de Ángeles”, contó que un día fue a una librería y se encontró con la imagen de una niña de la calle junto a su hermanito: “A mí me conmovió y decidí escribir un libro sobre niños que no tienen hogares. A diferencia de otros libros donde interactúo con los personajes, no pude acercarme a ellos, porque si no eres parte de su entorno los adultos no te dejan entrar”. Situación que la llevó a visitar islas donde hay niños refugiados: “Conversé con tres niñas sobre sus vivencias cuando estaban en las calles. De sus historias nacieron los personajes para el libro”.
En su visita a Listín Diario, puntualizó la importancia de la lectura a temprana edad: “Los seres humanos nacen con dos inteligencias, la cuantitativa que es innata y la emocional que se desarrolla con más amplitud hasta los siete años. Desde el vientre los padres deben leerle a sus hijos e invertir para su aprendizaje”.
Su esencia como escritora está en la calidad de sus creaciones y la imaginación que provoca en el lector: “Coloco mis manos en la computadora y la inspiración fluye en mí como una música, difícil de explicar, pero es algo que me llega y lo comparto”.