19 veces se ha clasificado al round robin jugando por debajo de .500

Diario Libre                                                                                     30 de Noviembre 2017

 Escogido y Licey pueden definir su pase en tres partidos que tienen pendientes.

SANTO DOMINGO.
 Los Toros, dueños del nada apreciable sótano la mayor parte del torneo, comenzaron la jornada de ayer necesitados de un milagro para ganar 14 de los 16 partidos pendientes y así terminar en .500 (25-25), esa cifra simbólica que en el 90% de los casos ha garantizado el boleto al round robin. El método de Montecarlo utilizado por beisboldata.com le daba un 1.8% de probabilidades de clasificarse.
Pero, a falta de un 15% para completarse el calendario, directivos, técnicos y jugadores de Toros, Leones y Tigres salen a jugar conscientes del océano de posibilidades de los dados y con una historia repletas de remontadas. Este trío ha convertido el codiciable cuarto puesto en una silla caliente en la que cuesta acomodarse.
Y es que desde que se juega el sistema de semifinal todos contra todos (1986-87) un total de 19 equipos han superado la serie regular jugando con récord negativo. La cifra baja a 10 cuando se ha disputado el torneo con seis equipos y no incluye la campaña 1998-99 cuando el torneo se disputó con cuatro conjuntos por los estragos que ocasionó el huracán Georges en la zona este.
Esos 19 clasificados representan el 16% de las 120 que se han producidos en los 30 torneos del sistema que sustituyó el de enfrentamientos directos en las semifinales y el que enviaba directo a la final al puntero.
De hecho, en tres ocasiones avanzaron dos equipos con marcas en rojo en una misma zafra: Escogido-Estrellas en la 1994-95, Licey-Estrellas en la 1999-2000 y Toros-Escogido en la 2012-2013. Los Orientales acumulan la mayor cantidad de clasificaciones en esa circunstancia con seis seguidos de los bovinos (5) y escarlatas (4).
Es una combinación que se produce cuando se juega a dos velocidades, es decir, uno, dos o tres equipos se despegan en la parte delantera del resto, que aspira a sobrevivir, como ha ocurrido en la justa actual.
Para los rojos esas remontadas son imborrables, están grabadas en las nubes con máxima seguridad, inaccesibles para el hacker más listo.
En la zafra 1991-92 bajo las riendas de Felipe Rojas Alou los melenudos terminaron con 23-26, con partido y medio de ventaja sobre las Águilas, pero en lo adelante el equipo se encendió, ganó el round robin (11-7) y barrió a las Estrellas en la final (4-0) para apuntarse su último título antes de una travesía de 17 torneos sin descorchar.
La más reciente épica la lograron los Leones en la zafra 2012-2013. Al 9 de diciembre el conjunto estaba hundido en el sótano con 16-26, a tres partidos y medio de la clasificación, cuando cesó al dirigente bicampeón Ken Oberkfell y entregó las riendas al inexperto y poco conocido Audo Vicente.
En lo adelante el club jugó para 7-2, se coló a la semifinal con 23-28 al superar a los Gigantes en choque extra, fue segundo en la postemporada con 10-7 y barrió en la final a las Águilas en cinco partidos.