A César Medina

Listin Diario                                                                                     30 de Noviembre 2017
Ricky Noboa
rnfdeportes@hotmail.com
Distinguido amigo César: Cuando el ser humano pasa por un delicado percance de salud, debe ser respetado y tú mereces respeto. Has sido un periodista de un alto calado analítico y llegar a tus inquietudes e intereses es tu genuino derecho. Los que trascienden como tú por su gran capacidad periodística siempre encontrarán opiniones justas y disentimientos de argumentos responsables; pero jamás se les puede combatir con diatribas porque todos, sin excepción, tenemos virtudes y defectos, es decir, que nadie puede sentirse en el lugar sagrado que solo posee la Divinidad. Atacarte a ti y a cualquier ser humano en este momento difícil es mostrar la peor de las actitudes frente a la impotencia de la defensa, cuando nuestras energías están afectadas por la enfermedad. Esas actitudes detractoras solo tienen un calificativo, el de la cobardía; cobardía porque tuvieron que esperar que te debilitaras en tu salud para enfrentarte. Por eso, César, camina por el sendero de tu conciencia, que solo a ella te debes y recuerda que solo la Justicia Divina nos juzga con el equilibrio que da el saber que todos tenemos porqué arrepentirnos, pero también por qué alegrarnos de lo que hemos logrado. César, son mayores tus logros que tus desaciertos, son más tus amigos que tus enemigos y lo más importante, tu familia y descendientes siempre tendrán para ti el espacio del amor y el agradecimiento. He sabido apreciar la responsabilidad como asumes tus ideas en el momento de conceptualizar lo que entiendes que es tu verdad. He sabido valorar que cuando se posee mucho talento, no todo el mundo puede asimilar esas virtudes en una persona. Y también valoro tu vehemencia cuando tienes razones suficientes o cuando también te equivocas. Desde aquí, “Pensando”, solo quiero decirte que tengas fe en Dios y en tu inteligencia puesta a prueba en muchas circunstancias adversas, porque así encontraras la paz y fortaleza que mereces. A la distancia, amigo, deseo tu pronta recuperación física porque sé que en lo espiritual tienes los suficientes recursos para llegar al espacio que tú mismo has reservado para tu alma. Estoy seguro que tus pasos están calzados de un alto contenido de responsabilidad y dignidad para caminar erguido de elegancia e hidalguía para asumir esta prueba. Siempre, ¡amigo!