Gracias, señor presidente

Listin Diario                                                                                   07 de Noviembre 2017



Cuando estaba en el apogeo de su carrera de volibolista, se le comparaba con el estelar Carlos Morales. Fue un excelente acomodador, brillante kileador y rematador, jugaba bien atrás y tenía fama por su buen servicio. RUBÉN LULO GITTE era un jugador completo en la disciplina del volibol. El cibaeño nació en Moca el 25 de abril de 1934, y ya a los 12 años practicaba deportes en los patios y calles de la ciudad del Viaducto.
Su permanencia en el deporte de la malla alta se traduce desde 1948 hasta 1961, año en que se retiró. Rubén proviene de una familia de seis hermanos. En sus años buenos pesaba 160 libras, con una estatura de 5’ 11’’. Se destacó con equipos, “Moca”, “La Vega”, “Universidad” y “Selección Nacional” en varias ocasiones, tales como en México (1953) en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y en Chicago (1959) en los Juegos Panamericanos. En la nación azteca resultó uno de los mejores anotadores del torneo y en Chicago era el capitán del conjunto dominicano. El mocano también incursionó en baloncesto, softbol, ping pong, tenis y béisbol.
Fue Subsecretario de Deportes. Por muchos años protegió al inmortal Bragañita García. Nosotros fuimos testigo de esa ayuda. Rubén fue electo el Volibolista del Año 1955 y se mantuvo como campeón mocano de ajedrez del 1957 al 1973. Fundó un gimnasio de boxeo en su ciudad natal. Entre sus actuaciones relevantes, fuera de la cancha, podemos señalar que nuestro amigo ocupó la presidencia de la Unión Deportiva Mocana, del Comité Permanente Maratón La Vega-Moca-La Vega, de los Juegos Don Bosco, de Juegos Campesinos y de otras actividades más. Lulo, resultó ser un valor positivo dentro del deporte dominicano y producto de todo cuanto realizó en el volibol, fue inmortalizado en el Ceremonial de 1985. Acaba de fallecer a quien recordaremos por siempre. Nosotros éramos amigo de su padre también, don Emilio Lulo. Sirvan estas líneas como reconocimiento a la grandeza deportiva de un amigo mocano que pasó por la vida prodigando afectos y protección.