Cataluña
Los conocidos ceps, camagrocs, rovellons o níscalos son los que predominan en los bosques catalanes. Para encontrarlos, algunos de los mejores sitios son la comarca del Berguedá, sobre todo para los rovellons, así como los Pirineos. Para los más cosmopolitas, el Montseny, muy cercano a Barcelona, es también una buena zona en la que encontrar estos hongos y pasar una bonita mañana en familia.
País Vasco
Las variedades más típicas que se pueden encontrar en el País Vasco son el Boletus Edulis, Pinícola y Negro. Esta variedad es muy apreciada por su fácil ingesta y su sabor dulzón, perfecto para acompañarlo con unas buenas gulas, como La Gula del Norte. Las mejores zonas para encontrarlo la de Aralar, la zona del Parque Natural de Gorbea y el Parque Natural de Peñas de Aia.
Galicia
Las setas que predominan en sus bosques son boletus, cantarelos y níscalos. Las mejores zonas para recolectarlas son los pinares costeros de las Rías Baixas, la Ribeira Sacra o en los bosques de la Sierra del Suído.
Navarra
En la comunidad foral, las setas más típicas son los boletus aereus y el preciado hongo beltza u hongo negro. En Navarra es muy recomendable acudir al Parque Micológico de la Ultzama o al Valle de la Valdorba, cercano a Pamplona, que tiene varios senderos micológicos señalizados y puntos de información para aprovechar al máximo la excursión.
Andalucía
Lo mejor es ir a Málaga, en concreto, al Parque Natural de la Sierra de las Nieves, pues es uno de los mejores sitios de Andalucía para recoger setas. Aquí se pueden encontrar más de 400 especies, entre las que destacan la Seta de Cardo Pleutorus Eryngii, muy buscada por su versatilidad en la cocina, o la Amanita Caesarea, una seta con un gran sabor y especialmente valorada por los Césares.