Una reconstrucción exitosa

Listin Diario                                                                                   03 de Noviembre 2017

Kevin Cabral
kevcabral@hotmail.com Twitter: @kevcabral

Una reconstrucción exitosa
Los Astros de Houston finalmente son campeones de las Grandes Ligas. Luego de 55 años de historia, un cambio de nombre, tres estadios, un movimiento de liga, varios dueños y múltiples fracasos en post-temporada.
Recordamos la épica Serie de Campeonato de la LN contra los Phillies de Philadelphia en 1980, cuando el equipo de Houston jugó cuatro partidos de extrainnings de un total de cinco antes de caer ante los eventuales campeones de ese año en una cerrada competencia.
O la Serie de Campeonato de 1986, en la que perdieron en seis partidos ante los Mets de Nueva York pese a una histórica actuación de Mike Scott.
También la Serie de Campeonato de 2004, cuando un joven llamado Carlos Beltrán bateó .417 pegó 4 jonrones y anotó 12 vueltas para un equipo que terminó quedándose corto ante los Cardenales de St. Louis liderados por Albert Pujols en la cúspide de sus habilidades.
Y el doloroso fracaso de la Serie Mundial de 2005, cuando los Astros fueron barridos por los Medias Blancas de Chicago.
Pero ahora se hace más fácil olvidar esos tropiezos, con un campeonato ganado en buena lid en un emocionante Clásico de Otoño.
Impresiona la rápida evolución de esta franquicia desde inició una reconstrucción desde el punto más bajo. De hecho, la estrategia detrás de la reconstrucción de los Astros, que perdieron más de 100 juegos en tres temporadas consecutivas, puso de moda la palabra “tanking” en el béisbol.
El término se refiere a las ocasiones en que un equipo presenta una escuadra de inferior calidad y pierde con frecuencia, con el objetivo de posicionarse para escoger el mejor talento disponible en el sorteo de novatos y en el mercado internacional.
Tal como hizo Theo Epstein en Chicago, el gerente general Jeff Luhnow utilizó de manera sagaz las reglas vigentes para construir un equipo que, no sólo es el nuevo campeón de las Grandes Ligas, sino que deberá ser contendor por años.
El plan inició en 2012, luego de una temporada de 106 derrotas el año anterior. En el sorteo de Junio, Luhnow utilizó la primera selección “overall” para escoger a Carlos Correa. El torpedero de Puerto Rico aceptó un bono por debajo de lo que se proyectaba para el “pick” número uno. 
Eso le permitió al gerente de los Astros ahorrar suficientes recursos para escoger un lanzador llamado Lance McCullers Jr. con una segunda selección de primera ronda. En cuestión de minutos, llegaron dos figuras claves del equipo campeón.
En el sorteo de 2013, Luhnow nuevamente tenía la primera selección y en esta ocasión la utilizó en Mark Appel,  lanzador de la Universidad de Stanford. Aunque no se ha desarrollado como se esperaba, Appel fue la figura central del cambio que trajo al cerrador Ken Giles desde los Phillies.
Aunque Giles perdió su puesto en los playoffs, es un lanzador de 27 años con una bola rápida de 98 mph y excelente slider que deberá ser una pieza importante del bullpen por años.
Alex Bregman, joven antesalista que mostró su clase a lo largo del 2017 y especialmente en los playoffs fue la primera escogencia en 2015. El outfielder Derek Fisher, futuro regular del equipo y parte del roster post-temporada de los Astros, había sido el primer pick el año anterior.
George Springer, jardinero tremendamente atlético, JMV de la Serie Mundial y pieza fundamental de la escuadra, fue escogido en primera ronda en 2011, previo a la llegada de la actual dirigencia. Dos años antes, Dallas Keuchel fue firmado en la séptima ronda, logrando sobrepasar todas las expectativas con su desarrollo.
José Altuve había sido firmado por US$15,000 en 2007 y llegó a las mayores luego de azotar las ligas menores por años. Crédito a los scouts de los Astros por firmar a un jugador de enorme habilidad, capacidad de trabajo y coraje, pero que siempre iba a ser subestimado por su estatura.
Yuli Gurriel, buque insignia del béisbol cubano por años, fue firmado en Julio del año pasado luego de desertar durante la Serie del Caribe de 2016 en Santo Domingo.
Buscando agregar veteranía a un roster cargado de talento joven, la gerencia adquirió desde los Yankees al receptor Brian McCann y firmó como agentes libres a los jardineros Carlos Beltrán y Josh Reddick. El liderazgo de los tres probó ser determinante en el progreso del equipo.
El movimiento que resultó la tapa al pomo fue la adquisición del estelar Justin Verlander el pasado 31 de Agosto. Por primera vez desde su llegada, Luhnow fortaleció el roster de Grandes Ligas a costa de ceder prospectos, enviando a Franklin Pérez, Daz Cameron y Jake Rogers a Detroit para adquirir a un antiguo ganador del Premio Cy Young y futuro miembro del Salón de la Fama. 
Verlander era exactamente lo que este equipo necesitaba. Sin su presencia, dudamos que Houston estuviera celebrando un campeonato.
Otros como Marwin González,  y los lanzadores Brad Peacock, Chris Devenski, Mitch Harris, Joe Musgrove y Collin McHugh llegaron en transacciones menores de esas que pasan bajo el radar pero que al final resultan importantes. Todos con excepción de González fueron adquiridos durante el régimen de Luhnow, quien se ha consagrado como ejecutivo luego de una exitosa estadía en la oficina de los Cardenales de St. Louis.