Burrulote Rodríguez

Listin Diario                                                                                     22 de Diciembre 2017
CUQUI CÓRDOVA
El Campo Deportivo Municipal estaba situado en el mismo lugar que existió el Gimnasio Escolar en Santo Domingo, el cual fue destruido por el ciclón San Zenón en 1930. En esos mismos terrenos se volvió a jugar béisbol, pero al revés. En el primero, el home se encontraba en la esquina noreste; en el segundo, en la noroeste. Este stadium fue escenario de grandes acontecimientos, como los campeonatos nacionales de 1936 y 1937; series internacionales con equipos renombrados, tales como: “Estrellas Cubanas”, “Concordia” (dos veces), “Richmond”, “Hazleton”, “Almendares”, “Ponce”, “Cuban Stars”, “Cincinnati”, etc. Este lugar estuvo activo desde 1932 hasta 1943. Sus graderías de dos plantas, formando ángulo recto, fueron demolidas en 1944 para dar paso a los parques de recreo Darío y Cervantes, edificios de apartamentos y otra parte de la avenida George Washington.
Cuando todavía nuestra pelota se consideraba no estaba a nivel profesional, nuestro personaje, Burrulote Rodríguez logró una hazaña que no era muy común. Aconteció una tarde de domingo del año 1932, cuando el mencionado jugador sacó la pelota por la cerca del jardín izquierdo del antiguo stadium Municipal de Santo Domingo, pero no de aire, sino de pick-up. Esta rebotó en el suelo y saltó la valla, para un tubey. Sin embargo, los directores del “Escogido” se atolondraron tanto, que no hicieron las reclamaciones correspondientes y Rodríguez maliciosamente corrió hasta llegar al home, acreditándose un cuadrangular, y con esto dar la victoria al “Licey” en el noveno episodio. El score fue de 5 a 4.
Después de todos aquellos años en que Burrulote era jugador regular del Licey” y haberle rendido satisfactoriamente con su trabajo, cambió a la difícil tarea de dirigir equipos. Con su veteranía y sapiencia, fue grandioso en rol de manager. En sus comienzos, compartió la dirección de los Dragones del “Ciudad Trujillo” en 1937, al lado del cubano Lázaro Salazar y por ahí continuó hasta lograr méritos suficientes para ser declarado uno de los buenos de aquellos tiempos.