Manfredo Moore dirigió 8 campeonatos

Listin Diario                                                                                     01 de Diciembre 2017
Cuqui Córdova
Durante la época de la fiebre por el softbol (años 40), existió en La Vega un fuerte equipo, que era el “Angelita Country Club”. Los componentes del mismo están en esta foto de 1947. De pie, desde la izquierda: Hernán Franco, Hugo Álvarez Valencia, Rialo Álvarez, Pedro Antonio Rodríguez Echavarría, Chicho Batista, René Álvarez Valencia, Manuel Gómez Ceara, Juan Gassó Pereyra, Cucho Durán, Pedrito Delgado y Luis Goméz Ceara. En cuclillas, en el mismo orden: Dante Sánchez, Toguito Ramos, Gilberto Concepción, Bertico Espínola, Max Álvarez, Manfredo Moore y Eduardito Gómez Ceara (El Loro).
El féretro conteniendo los restos del licenciado Manfredo Moore, es cargado por sus familiares, amigos y relacionados, para depositarlo en su nicho del Cementerio Cristo Redentor (12-02-1990).
Manfredo era de ascendencia inglesa.
Su padre, de apellido Moore, viajó a República Dominicana y formó familia al casarse con una dama de apellido Ramírez y así surgió el deportista, el cual llegó a tener conocimientos profundos del béisbol.
En la época que tenía el rango de Presidente de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana y luego al dejar el puesto, siempre disfrutaba en el stadium Quisqueya- Juan Marichal, sentándose en un palco bajo, detrás del “home plate”, para así ver los juegos y estar atento a cualquier intervención que se necesitara de su parte.
El amigo Moore fue llevado a la presidencia de la Liga en las siguientes temporadas: 1968- 69, 1969-70, 1970-71, 1977-78, 1978-79, 1979-80, 1980-81 y 1981-82, un total de ocho campañas, el segundo mejor récord entre todos los Presidentes
Cuando Moore falleció de un paro cardíaco el 12 de febrero de 1990, un miembro de la familia dijo que jamás había padecido de problemas coronarios, y que todavía cuando cumplió 83 años de edad era un activo jugador de softbol en la liga de la que fue uno de sus fundadores, la Estrella Sadhalá. El vegano supo dejar actuaciones ejemplares en el campo de las controversias y los conflictos de intereses humanos. Nosotros supimos apreciar la amistad que él nos ofreció desde que éramos adolescente allá en La Vega y también el afecto de su querida esposa, Josefina. Nunca olvidaremos el entusiasmo que poseía Manfredo cuando la pelota rentada estaba en su fragor. Por último debemos señalar que cuando fue celebrado el XI Ceremonial del Templo de la Fama del Deportista Vegano, el 12 de agosto del 2001, fue exaltado como propulsor, por sus merecidos méritos, quien en vida supo dedicar suficiente tiempo en aras del progreso y la grandeza del deporte dominicano.