Detenerse no es una opción: jóvenes con discapacidad

Listin Diario                                                                                     04 de Enero 2018
  • Detenerse no es una opción: jóvenes con discapacidad
Juana Cabrera y Marisabel Díaz
Santiago
Dijo una vez el empresario y escritor estadounidense, Darle Carnegie: “La mayoría de las cosas importantes en el mundo han sido conseguidas por personas que siguieron intentándolo cuando no parecía haber esperanza”.
Existen jóvenes que aún con “limitaciones” físicas y las trabas que el medio les presenta se esfuerzan por alcanzar sus metas, y formar parte activa de la sociedad, no siempre de forma fácil, pero si efectiva.
Cuando querer es poder
Poder demostrarle a la sociedad que a pesar de una limitación física se puede seguir adelante, es la motivación de Estefani Calcaño, una joven que utiliza silla de ruedas, a causa de un accidente físicomotor.
Según sus palabras, es favorable prepararse académicamente y más cuando se tiene alguna discapacidad, puesto que en el país hay muchas trabas para estas personas. Su condición no la ha detenido. Es maquillista profesional, licenciada en Contaduría Pública, graduada con honores; y trabaja como encargada del departamento de captación de recursos en la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR), filial Santiago.
Dejar de lado lo negativo
Katty Toribio es una joven que pese a su discapacidad para caminar ha alcanzado lo que quizás muchos en su lugar no se atreverían. Y es que a pesar de no ser fácil para ella concluir sus estudios, hoy es ingeniera industrial, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), así como magister en Dirección de Proyectos en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm). En la actualidad, labora como analista de desarrollo institucional.
Expresa que siempre se ha enfocado más en lo positivo que en lo negativo. “Me siento como una persona igual que cualquier otra, con deseos de superarme a mí misma, pues cuando estaba en la universidad tenía que ir en carro de concho, salir lloviznando o en la noche, situación que no fue impedimento para mí”.
Otro caso es el de Nelson José Felipe quien es invidente, debido a una caída. Manifiesta que para él lo más difícil fue afrontar el hecho de no poder ver, y que gracias al apoyo de su familia y amigos pudo salir adelante. “Me propuse metas en la vida y cuando las personas me preguntaban ¿Crees que lo puedas hacer? respondía, ¡Claro que sí¡, porque otras personas lo han logrado yo puedo también”.
La motivación de estudiar la ha tenido siempre, porque considera que una carrera puede mejorar el futuro. Por esta razón, finalizó sus estudios de Comunicación Social, al igual que la carrera de Agronomía. Desempeña la labor de asistente del departamento de bajo consumo, en una empresa en Santiago.
Seguir pese a las decepciones
Diany Abreu, quien también es invidente, expresa que han sido muchos los obstáculos que ha enfrentado para formarse de manera académica, pues cuando estaba en la universidad, tenía que esperar a que otra persona le leyera las tareas para realizarlas.
“En el transcurso de mi preparación en la universidad lo que más me impactó fue que un profesor me dijo que no estaba capacitada para darle clases a personas con un tipo de discapacidad, lo que me decepcionó un poco, pero a pesar de esto no pensé retirarme. Estudié en la UASD, donde me gradué con honores en la carrera de Educación, mención Filosofía y Letras; también he realizado cursos de locución, oratoria e inglés”, explica.
Indica que para incorporarse laboralmente fue complicado, y tuvo que tocar varias puertas antes de llegar a trabajar donde labora, puesto que en algunos casos la estructura física de la empresa no era la más apropiada. Actualmente es agente de servicios en una empresa pública, y presidenta de la Asociación de Ciegos del Cibao.