No al draft post clasificatorio

Listin Diario                                                                                     05 de Enero 2018
  • No al draft post clasificatorio
    Vitelio Mejía
  • No al draft post clasificatorio
Dr. Luis Scheker Ortiz
Santo Domingo
Hago provecho del bien que nos brinda la tregua navideña cada año para respirar aires de paz, bienestar, unión y también de justicia. Para descansar y distanciarme un tanto de las fatigas, sinsabores y traumas que sin escape alguno nos deja el mundo de la política vernácula y de otros lares igualmente tortuoso para sumergirme en algo con un sabor distinto: el mundo de los deportes y particularmente de la pelota criolla que aun con sus amarguras ofrece solaz y goce espiritual a sus seguidores, a sus directivos y a sus jugadores que profesionalmente abrazan la bandera de su equipo, sus tradiciones como algo muy personal, muy propio.
No me refiero al “draft” que se realiza antes del comienzo del torneo, escogiendo los equipos participantes lo mejor de un conjunto de novatos prometedores en procura de un mayor equilibrio y competitividad en el corto plazo, un acierto indudable. Igual resulta el reforzamiento del equipo campeón que viene a representarnos en la Serie del Caribe y se refuerce con jugadores nativos e importados de nuestro torneo. Eso se entiende, porque es la bandera nacional, más que la del equipo la que está en juego.
Pero de ahí a admitir y legitimar como conveniente para el béisbol y su fanaticada criolla, que los cuatro equipos que lograron desplazar y mandar al sótano en la serie regular a los dos restantes, se les permita en un sorteo inaudito rearmarse con peloteros nativos pertenecientes a otra franquicia, a otra fanaticada, me parece un desatino. Con ese otro sorteo no se le hace ningún favor al béisbol ni a la fanaticada que sí debe importar y mucho. No hay nada que lo justifique: el que perdió, perdió y debe pagar las consecuencias del fracaso, no poder complacer a su fanaticada y ni a sus directivos que cifraron el ellos su esperanzas. Gratificar como refuerzo con un contrato jugoso a jugadores que no hicieron su trabajo eso huele a trasfuguismo, a chasco, trampa que crea desaliento en aquellos jugadores condenados por extraños a la banca habiendo dado el todo por su equipo
Pasa esa contratación si se tratase solo de jugadores importados que sustituyan a nativos impedidos de jugar en su país por una mercantil y absurda política de Grandes Ligas o por razones de fuerza mayor. Pero allá, en la misma Gran Carpa, se vería como un gran irrespeto al béisbol y al fanático que equipos descalificados pudieran sus jugadores reforzar a los equipos clasificados en su lucha por el banderín al final de la contienda. Para eso existen fechas límites infranqueables, para que los equipos se fortalezcan, hagan cambios, canjean jugadores, superen sus debilidades pero no en la fase final del campeonato.
El poco de romanticismo que nos queda, el orgullo de identificarnos con la enseña de nuestros equipos y nuestros jugadores, debemos preservarlo. Al Amigo Vitelio Mejía, Presidente de la LIDOM le toca enderezar varios entuertos y ese es uno de los mayores.