Don Miguel Feris merece ir al Pabellón de la Fama


Listin Diario                                                                                     14 de Febrero 2018

  • Don Miguel Feris merece ir al Pabellón de la Fama
    Miguel Feris Iglesias
OSVALDO RODRÍGUEZ SUNCAR
El empresario Don Miguel Feris Iglesias, fallecido hace un par de años, merece ser electo al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano como propulsor.
Feris Iglesias estuvo ligado a las Estrellas Orientales desde su niñez, habiendo sido el recogedor del equipo.
Al momento de su fallecimiento, en el 2015, la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana le dedicó el siguiente torneo 2015-2016, por sus valiosos aportes  al béisbol profesional dominicano. Tuvo la suerte de recibir este reconocimiento en vida, aunque no disfrutó plenamente, por haber llegado a la muerte antes del inicio del campeonato.
A Miguel Feris tocó salvar la franquicia de las Estrellas Orientales en un momento en el que parecía que la misma desaparecía, por falta de quien se responsabilizara de ella.
La LIDOM, entonces presidida por su compañero entrañable y antiguo compañero de estudios de Derecho Leonardo Matos Berrido, le pidió salvar ese equipo tradicional.
Feris buscó un grupo de empresarios, según me contó, el presidente de las Estrellas, Don José Manuel Mallén y el joven José Miguel Bonetti Dubrei, actual vicepresidente del equipo Leones del Escogido.
Ellos tres se repartieron a partes iguales el 75 por ciento de las acciones de las Estrellas. El 25 por ciento restante quedó en manos de un grupo de accionistas minoritarios, varios de ellos reclutados por Don Miguel también.
La estructura así creada, para la cual se formó la empresa Corporación Deportiva de San Pedro de Macorís, según recuerdo el relato que me hizo Don Miguel, y me ha confirmado varias veces el señor Mallén, se hizo cargo de las operaciones del equipo  de San Pedro de Macorís, el cual llegó a estar en manos de la LIDOM, por falta de él asumió ese serio compromiso.
La Corporación Deportiva de San Pedro de Macorís hizo un depósito de cinco millones de pesos en una entidad bancaria, como garantía de que quedaba por lo menos cinco años manejando a las Estrellas, con el compromiso de una vez vencido ese período fuera reembolsado la suma de dinero.
Don Miguel, en forma entusiasta, aceptó presidir la corporación y el equipo, al cual le dio todo el respaldo económico, a través de publicidad y patrocinio del uniforme. Ese patrocinio de las empresas de su familia se inició en la época de la llamada Pelota Romántica (en la década del 50) y se ha mantenido hasta hoy.
Me contó Don Miguel, que él y el publicista José Augusto Thomen llegaron  a comprar los derechos de transmisión por radio de los partidos de las Estrellas, en los años 60, cuando la mayoría de las acciones del conjunto pertenecían a los miembros de la familia Antún, y Don Rafael Antún era su presidente. El precio, de acuerdo con el relato de Feris Iglesias, era de RD $ 100.00 por cada juego.
Don Miguel también tiene el poder efectivo y el respaldo, junto a las empresas de su familia, al equipo de los Cocolos de San Pedro de Macorís, de la Liga Nacional de Baloncesto, el cual también pertenece a la Corporación Deportiva de San Pedro de Macorís, localidad donde fue patrocinador de equipos de béisbol, softbol, baloncesto, por más de cinco décadas.
Fue con Don Miguel con la persona que yo  hube de cerrar acuerdo, por intermedio del señor Mallén y Pavel Aguiló, cuando entré en el trabajo con las Estrellas Orientales, en la temporada 2009-2010.
De una reciedumbre moral a toda prueba, Don Miguel fue un luchador antitrujillista, por lo que llegó a estar listo y  su familia se vio precisada a sacarlo del país, durante la oprobiosa Era de Trujillo.
Con más de 50 años como promotor del deporte, contando entre sus acciones la protección y el ahorro de las más tradicionales e importantes entidades del deporte dominicano, como es el equipo de béisbol Estrellas Orientales, Don Miguel Feris Iglesias, merece ser exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, en nuestra humilde opinión.