“El verdadero y falso manejo”


Listin Diario                                                                                     09 de Febrero 2018

  • “El verdadero y falso manejo”
Carolina Cruz de Martínez
carolinacruzdemartinez@yahoo.com
ACTORES: Los seres humanos somos seres costumbristas que aprendemos por repetición, observación e imitación. Las tradiciones culturales, familiares, ambientales son transferidas de generación en generación porque las asimilamos copiando lo que otro hace. Por eso a veces más que actuar por convicción, actuamos por tradición o costumbre.
En ese comportamiento, inconscientemente nos hacemos expertos en actuación. Un actor es una persona que tiene gran capacidad para actuar o para fingir. Asumimos un papel que frente a la sociedad, la familia, el entorno se ve real y correcto, pero en la realidad es un papel o personaje. Una vez se apagan las luces, el real o la real persona sale.
El manejo falso y el manejo verdadero se da mucho entre atletas y personas famosas que ineludiblemente tienen un público al que se deben. Ese público tiene ciertos estándares o expectativas de como su atleta se debe comportar y el atleta no tiene de otra que aprender a actuar. En ese manejo, es que se divide lo falso de lo verdadero, pues el atleta asume una “falsa verdad” que no es su vida real. El lucha entre complacer al público o complacerse él, pues en el fondo él no quiere hacer lo que otros esperan, sino lo que él quiere. Por eso cuando es necesario el deportista entra en el personaje o papel, y cuando ya termina, vuelve a su verdadera vida.
AGOTA: El jugar a ese doble papel es agotador y es ser infiel. Nadie aguanta el pretender ser una cosa que no es. Eso implica ser bueno coordinando múltiples mentiras, lo cual desarrolla una patología peligrosa en la personalidad del atleta pues lo vuelve bipolar. Un día es de una forma, otro día de otra, en una temporada piensa de una manera y luego cambia su postura. Es una carga pesada para el atleta pues ni el mismo sabe que está viviendo una doble vida, tratando de ganar el favor de una fanaticada mientras protege una imagen falsa.
Hay muchos atletas que cautivan a sus fanáticos pero espantan a quienes viven cerca. Hay muchos que usan la fama como un escapismo a lo que realmente son y se refugian en los aplausos y admiración por su talento atlético, no por quienes realmente son. Hay muchos que esconden sus inseguridades y prefieren no abrirse con mucha gente por temor a que descubran sus raíces. Y así, van por su carrera profesional actuando, pretendiendo, disfrazando sus lagunas y vacíos engañando y engañándose ellos mismos.
Este no es un comportamiento a propósito y mal intencionado, más bien es inconsciente e ignorado por muchos de ellos. Los humanos en general somos el producto de una sociedad que vive de pretensión y bulto, más que de verdades y fundamento. Hoy se resalta más lo vulgar, lo desagradable y lo banal, que lo que es digno de ejemplo. Aun así, el atleta debe conservar delante de sus seguidores un comportamiento que hipócritamente es demandado por una sociedad doble moral que está de picada en temas de integridad.
PAZ: El atleta tiene que entrar en la paz de ser coherente con quien es, comprendiendo que se debe a unos que lo miran como punto de referencia pero que no puede pretender lo que no es. El manejo verdadero estila del conocimiento de entender lo que el Creador nos asignó y que hacer con esa asignación. El manejo falso viene de buscarle la vuelta a esa asignación en la mentira de una sociedad que nunca podrá arrojar una respuesta de verdad.
Solo Dios Padre nos puede librar de seguir actuando para poder llegar a nuestro yo original. “El fin de todo el discurso oído es éeste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” Eclesiastés 12:13-14
Hasta la próxima.