Hay que parar esa arrabalización


Listin Diario                                                                                     13 de Febrero 2018

Si el turismo es la espina dorsal de la economía, la “gallina de los huevos de oro” del país, es inadmisible que el Gobierno siga permitiendo la arrabalización de las áreas circundantes a los principales destinos turísticos del Este, convertidas en antros de delincuencia e insalubridad.
 Existen ya varios focos de hacinamientos humanos, nutridos fundamentalmente por haitianos indocumentados, al margen de todo control sanitario o ambiental, factores que pueden incidir negativamente en el posicionamiento que hasta ahora tienen los hoteles y “resorts” de esa región.
  El lugar conocido como Mata Mosquitos, en Bávaro, es ilustrativo de lo perjudicial que resulta engendrar a las puertas de los centros turísticos unas comunidades en las que campean los delitos, la prostitución, la insalubridad y la basura,  fuentes de epidemias.
 Al ser una región con grandes oportunidades para el empleo y los negocios, miles de inmigrantes haitianos han creado “ghettos” en los entornos de los hoteles donde las enfermedades infectocontagiosas se hacen presentes y contagiosas, pero lo más peligroso es la situación de inseguridad que se ha generado con los constantes atracos, homicidios y robos.
 Los turistas extranjeros o dominicanos no pueden ir más allá de los perímetros de sus resorts porque no tienen ninguna garantía para su integridad si se exponen a pasear por esos tugurios.
 Como botón de muestra, está el hecho de que todos los motoconchistas dominicanos que se han internado por esos lugares han sido atracados. Al más reciente lo hirieron de bala en una pierna y le sustrajeron el motor.
 Después de la colosal inversión de tiempo, recursos, promoción internacional y esmero en mantener altos estándares de calidad en los servicios hoteleros, en los sistemas viales y en la protección del medio ambiente, en aras de situar al país como uno de los destinos más importantes de la América Latina, no es razonable dejar perder los valores de esa marca-país por el solo hecho de permitir que, sin control, se propaguen “ghettos” de miseria, delincuencia e insalubridad por parte de haitianos que han huido a las miserias de su nación.