Las ONG oportunistas


Listin Diario                                                                                     14 de Febrero 2018

La sociedad dominicana ha recibido invaluables beneficios de algunas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que se ocupan de atender las necesidades de educación, salud y vivienda de los más empobrecidos.
Pero también ha sido esquilmada y engañada por otras que son pura pantalla y que han logrado succionar deleitosamente los fondos públicos que el Estado les ofrece como subvenciones, sin rendir frutos positivos tangibles.
Entre estas últimas es común que incumplan la norma de transparentar el destino de esos fondos públicos al no rendir informes de gastos o inversiones ante la Cámara de Cuentas ni ante el Congreso, que es quien le aprueba las asignaciones anuales.
La escandalosa revelación de que una de ellas, Oxfam, patrocinó orgías con niñas y prostitutas haitianas en medio de la tragedia causada por el devastador terremoto de 2010, repetidas también en Chad, África, ha obligado al gobierno del Reino Unido a revisar su política de ayuda millonaria a esa entidad.
Aquí deberíamos hacer un ejercicio de revisión de las ayudas que ofrece el Estado a todas las Organizaciones No Gubernamentales para quitárselas a aquellas que no rinden ningún servicio y redistribuirlas entre las que sí aportan enormes beneficios a la sociedad.
De igual manera, establecer normativas más rigurosas de supervisión y medición del desempeño para evitar que miles de millones de pesos se evaporen entre las opacidades financieras y operativas de las ONG que no aportan a la causa de la redención de los pobres.
En el pasado, se hizo muy popular otorgar subsidios a organizaciones de este tipo que formaban políticos, legisladores y oportunistas de toda laya que, bajo la falsa promesa de asistir a los empobrecidos, hacían creer que cumplían su misión, aunque nunca rendían cuentas de sus operaciones.
Se procedió a una limpieza de la nómina millonaria que se destinaba a las ONG, pero sigue persistiendo la impresión de que aun operan muchas pantallas o grupos que, amparados en una noble denominación, promueven campañas antinacionales, en un artero ejercicio de inconsecuencias y maldades.