Los padres de niños obesos buscan respuestas


Listin Diario                                                                                     10 de Febrero 2018

Existe mucha culpa cuando se trata de la obesidad infantil; ¿pero cuánto sabemos sobre lo que funciona para ayudar a los niños a comer saludable? “Cuando eres padre de un niño obeso, hay unestigma tremendo”,dijo Julie Lumeng, profesora de pediatría en la Universidad de Michigan. “Todos ven al padre y piensan: ese padre es incompetente.No le importa su hijo”. Aquí hay una suposición subyacente sobre lo que los adultos pueden controlar y sobre cómo se puede controlar a los niños. Los expertos en obesidad dirían que vivimos en un entorno “obesogénico”, donde se comercializa mucho la comida rápida. Las pantallas nos distraen de las comidas familiares y otros factores sociales alientan a todos a seguir comiendo. Pero en realidad no entendemos todas las complejidades de por qué algunos niños suben de peso, mientras que otros se mantienen delgados. Un conocimiento de la investigación de la obesidad no necesariamente ayuda a los padres a tomar decisiones diarias. Hace unos años, Lumeng recibió un correo electrónico de otra doctora que tenía un bebé de 6 semanas que estaba tan hambriento que no sabía qué hacer. La doctora que le escribió era Jennifer Kerns, quien había perdido peso como concursante en “The Biggest Loser” en 2006. Ella se certificó en medicina de la obesidad, y cuando se embarazó, dijo, le preocupaba que su niño pudiera tener problemas con el peso como ella. Y ahora tenía un hijo que “de inmediato era un bebé dramáticamente hambriento”, dijo. Kerns recordó que Lumeng “realmente no me pudo dar otro consejo más que su propia experiencia con sus hijos: Sólo aliméntalo, confía en tus instintos”. Lumeng sugirió que los doctores deberían reconocer que “la ciencia moderna realmente no entiende del todo qué causa la obesidad”. Esperamos que los padres hagan por sus hijos algo que a los adultos les cuesta mucho hacer por ellos mismos, dijo. Cuando padres e hijos tienen sobrepeso, eso es probablemente evidencia, al menos en parte, de una predisposición genética compartida, dijo Lumeng. Y ese riesgo biológico puede expresarse en parte a través de las diferencias en el metabolismo de los niños, pero también a través de las diferencias en sus apetitos, en sus respuestas a la comida e incluso en su propensión a ejercitarse. Nadie dice que la biología tiene que ser destino, pero queda claro que las estrategias de alimentación saludable son mucho más difíciles de implementar con algunos niños. Entonces, sí importan las buenas decisiones de los padres: es importante mantener la comida chatarra y las bebidas azucaradas fuera de la casa, no dejar que los niños coman frente a la pantalla y alentarlos a “comer el arco iris” de frutas y verduras. Pero la mayoría de los padres hacen lo mejor que pueden. “La buena paternidad que muchas familias ejercen cuando se trata de salud puede ser suficiente para muchos niños, pero con algunos que tienen una constitución genética que los predispone a la obesidad, no es suficiente”, dijo Lumeng.