Testarudos frente a la ley


Listin Diario                                                                                     10 de Febrero 2018

En un operativo reciente, en cinco ciudades del país, las autoridades del Ministerio de Interior y Policía procedieron al cierre temporal de nueve discotecas y “drinks” por violar las normas sobre control de ruidos, presencia de menores y los horarios para el expendio de bebidas alcohólicas.
A menudo se realizan estos cierres, pero lo que llama la atención es la reincidencia de varios de esos establecimientos en el atropello de las normas.
Es inconcebible que las autoridades hayan tenido que emitir decenas de advertencias y notificaciones escritas a los nueve establecimientos antes de proceder a su cierre temporal.
El solo hecho de que no acatasen las reglas pese a tales advertencias es el más elocuente indicador del irrespeto de los dueños u operadores de esos negocios frente a una norma de carácter general que la mayoría, al parecer, la cumple.
Peor es que las autoridades hayan sido tan laxas e indulgentes frente a esta conducta medalaganaria de discotecas y no las hayan cerrado antes.
Ahora las han penalizado con el cierre por quince y hasta veinte días, pero es previsible que, como los perros hueveros, al cabo de poco tiempo vuelvan a ignorar las normas y continúen vendiendo alcohol a menores, permitiendo reyertas y bullas en sus entornos, gentes armadas y a borrachos indomables.
Fuera de esto, los altos volúmenes de los equipos de música son causantes de un atropello sónico contra las familias que viven en sus alrededores, a las que se les desconocen sus legítimos derechos al descanso y la tranquilidad nocturna, sobre todo en horas de la madrugada.