Un postre imprescindible: deliciosas natillas caseras


MSN                                                                                                   23 de Agosto 2018


Foto: Snaps Fotografía.

Dejemos ya de hacer natillas a base de polvos y concentrados y disfrutemos de una vez del verdadero sabor a vainilla. Porque la receta de las natillas es una cosa tan fácil, rápida y rica que si la probáis, no vais a querer ir nunca más a comprarlas hechas o en sobre.Esta receta va sin limón y sin canela para conseguir explotar todo el sabor a vainilla. Sin embargo, podéis añadir una piel de limón al hervir la leche y espolvorear un poco de canela al servir y tendréis la otra versión de las natillas, tan rica como la primera.
Tiempo de preparación: 20 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 3
Ingredientes
500ml de leche entera
yemas de huevo
125g de azúcar
vaina de vainilla
½ cucharada de harina de maíz
Galleta triturada
Foto: Snaps Fotografía.
​​Elaboración
Separa las claras de las yemas de tres huevos y coloca las yemas en un bol para después batirlas muy bien. Una vez batidas, añade el azúcar y mezcla bien hasta que se integre todo. Reserva.
Abre la vaina de vainilla cortándola longitudinalmente con un cuchillo afilado y saca el extracto con el mismo cuchillo y con mucho cuidado.
Por otro lado, en un cazo, pon la leche junto con el extracto de vainilla y la harina de maíz y lleva a ebullición sin dejar de remover para que no se queme. Deja infusionar durante 3 minutos, cuela la leche y devuélvela al cazo.
Con la leche caliente y sin dejar de remover, ve añadiendo el huevo muy poco a poco y en forma de hilo. Es fundamental que este paso se haga muy despacio y sin dejar de mezclar para que no se formen grumos.
Continua removiendo a fuego medio hasta que la crema espese y adquiera la consistencia deseada.
Sirve las natillas en cuencos individuales y con galleta por encima. Mete a la nevera y refrigera una hora cómo mínimo antes de servir para que estén bien fresquitas.
El truco final
Para unas natillas más clásicas, coloca una galleta entera encima de cada cuenco individual en vez de triturarlas.