El “gran salto” de Salta


Listin Diario                                                                              30 de Octubre 2018

  • El “gran salto” de Salta
Si Chapultepec, hace 24 años, afirmó las bases de la libertad de prensa y expresión como el eje vital de las democracias en América Latina, constituyéndose en una especie de evangelio del periodismo independiente, la Declaración de Salta, Argentina, sobre el nuevo ecosistema digital de la información ha venido a ser el ariete que faltaba para blindar esa libertad.
En efecto, la Declaración Digital asumida como carta de principios de la Sociedad Interamericana de Prensa, complementaria de la Declaración de Chapultepec de 1994, define los marcos regulatorios en que debe ejercerse un periodismo de calidad en la esfera digital exento de limitaciones de frontera, amenazas y violencia.
Si bien reconoce que el abuso y el mal uso de las tecnologías digitales han servido de caldo de cultivo a un sinnúmero de modelos legislativos penalizantes y restrictivos , como la censura, el bloqueo de contenidos, la vigilancia, el acoso y las campañas de descrédito, es preciso luchar para que ese espacio sea abierto, neutral y accesible para todos.
Y es que el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa no debe quedar a expensas de interpretaciones caprichosas que al final afectan ese derecho inalienable de la persona humana a recibir y difundir ideas, sino que debe protegerse y promoverse el libre flujo de las informaciones, sin importar la plataforma en que esta se origine.
Como una de las grandes motivaciones que han tenido ciertos gobiernos para imponer controles y bloqueos a las redes digitales ha sido la de contener las llamadas noticias falsas o “fake news”, la tendencia hacia este tipo de censura previa se ha ido extendiendo y por eso la Declaración de Salta ve en esas decisiones un serio peligro para la libertad de expresión.
“La desinformación no se debe combatir con mecanismos de censura ni sanciones penales sino con la adopción de medidas de autoregulación y políticas de alfabetización noticiosa y digital. Los intermediarios tecnológicos deben adoptar medidas para prevenir el acoso, la incitación a la violencia y la diseminación deliberada de desinformación”, dice la Declaración de Salta.
La SIP declara que toda restricción y sanción ulterior que afecte el derecho a difundir, compartir o divulgar información e ideas en Internet debe ser establecida por ley, de acuerdo a las condiciones de la Convención Americana de Derechos Humanos.
En pocas palabras, lo que la Declaración de Salta postula es que los derechos vinculados a las libertades de expresión y de prensa deben garantizarse por igual en el entorno digital y en el tradicional.
Y esta es una postura razonable si se toma en cuenta que ya existe un fuerte aproche entre la plataforma impresa y la digital , de modo que si los gobiernos anti-democráticos o intolerantes propician actos directos contra esta libertad de información en línea estarían debilitando, en consecuencia, el amplio campo de derechos que la prensa independiente, al abrigo de Chapultepec, ha logrado mantener a fuerza de martirologios, amenazas y presiones durante 25 años.
Este es el “gran salto” de Salta para afrontar el futuro de las comunicaciones sociales bajo un ecosistema digital que empodera al ciudadano con sus derechos inalienables de vivir en una cultura democrática, compartiendo ideas, información y opiniones en un ambiente multidireccional , interactivo, plural e instantáneo, con mayor acceso a las fuentes informativas.