Radiografía histórica del conuco originario


Listin Diario                                                                              05 de Octubre 2018

MARCIO VELOZ MAGGIOLO
Y 5
De todos los modelos agrícolas del período tardío de la isla de Santo Domingo, (1200 AD), el montículo agrícola presenta características variadas.  Arqueológicamente el mismo no es un modelo de tala y quema del bosque, sino un modo acumulativo utilizado tanto para sembrar como para vivir sobre el mismo. En las excavaciones de Boca de Yuma, zona este de la isla de Santo Domingo y en El Carril, cordillera Central, los montículos llamados agrícolas, fueron también lugares de enterramientos humanos, zonas de vivienda y modelos de recolección de conchas, detritus, restos de basura utilizados con fines de abono. Los montículos son asi, las primeras muestras del uso del abono como forma productiva, y por lo tanto tienen características varias y no solamente agrícolas. En El Carril, ya mencionado se rescataron esqueletos de perros usados como ofrenda o bien sepultados post-mortem, lo que pareció ser común en otros modelos de ocupación indígena. Descritos por las crónicas casi siempre como infraestructura productiva, las monticulaciones tienen, como se ve, diversas expresiones;  las excavaciones arqueológicas de  lugares como El Carril, en la Cordillera Central y otros lugares, revelan que los montículos “agrícolas”  formaban parte de una nueva visión en la que influyeron la  creciente demografía de la época cacical, y la dificultad de seguir usando la tala y quema del bosque  el  principal patrón productivo. De modo que el cambio a la infraestructura del montículo y el llamado “camellón”, realmente un montículo alargado, fueron más productivos   menos costosos ecológicamente, que la destrucción del boscaje. Vale decir, que en algunos sitios americanos, como los del rio San Jorge, en Colombia, los camellones o campos elevados, superando el nivel de las aguas,  fueron una manera de  montículo alargado.
En nuestro libro Arqueología de Yuma,  estudio llevado a cabo en la provincia Altagracia, conjuntamente con los arqueólogos venezolanos Mario Sanoja e Iraida Vergas, y el dominicano Fernando Luna Calderón, la presencia de varias plazas rodeadas por monticulaciones, evidenciaron que las  infraestructuras  físicas y las superestructuras representadas  por el juego de pelota,  y los modelos de decoración de la alfarería, representan ya  una sociedad taina con una ordenada fuerza de trabajo, y  una concepción importante de creencias, al heredar la idea del juego de la pelota, de origen maya, dotado ahora no de sacrificios humanos, sino de apuestas, como fueron las de algunos casos evidenciados en la crónica, cuando  Diego Méndez fue apostado por los aborígenes de Jamaica, y pudo supervivir para volver a la isla de Santo Domingo y dar noticias  del encallamiento de Colón, quien gracias a este informe podría ser socorrido y retornar a la isla Española.
Los montículos de Yuma fueron usados, unos para implantar viviendas sobre los mismos, los cuales eran una simple acumulación de tierra apisonada, encima de la cual se erigían los bohíos en plataformas altas de gran tamaño, y otros para exclusivos cultivos. En esta zona, la importancia de la gu‡yiga, revelada por el Padre Las Casas fue un factor alimenticio fundamental de los naturales del sitio.  En otro tipo de montículo, de menores dimensiones, se favorecía la cercanía de los sembrados con una especie de mini-conuco, dado que posiblemente  era un espacio de cultivo.
El taino de Yuma en vez de quemar el bosque, contribuía con la regeneración del mismo, ya que el montículo agrícola vendría a sustituir en parte, el llamado sistema de roza, reforzando la tribalidad, concentración en un núcleo periurbano destruido por los propietarios del terreno con tractores y palas mecánicas, con la anuencia de la dirección del Museo del Hombre Dominicano, de cuya acción tengo copia de la carta de autorización a la familia citada, por órdenes del Director, al entonces subdirector del centro.  Sin dudas, unas de las acciones más increíblemente absurdas y atentatorias contra le cultura en cualquier lugar de la tierra. La evidencia fue publicada por Félix  Servio Doucodray en artículo de prensa.
Las monticulaciones revelaron que la transición del conuco tradicional, a un sistema pre-urbano, fue un importante modelo cacical, en el que se asentaba, el poder  de un grupo social, que sin llegar a ser clase, sino estamento, alcanzaba formas novedosas en el Caribe. Su destrucción significo la desaparición de un núcleo único, por su conservación, en la cultura precolombina del Caribe.
Los primeros montículos evidenciados se localizaron en el sur de la isla de Puerto Rico, desde donde parecen  extenderse como  nuevo modelo al resto de las Antillas como base de lo que fuera el tope de la llamada “cultura taina”.  La notoria distribución social del terreno es la de una sociedad para nada dispersa, en tránsito al modelo teocrático.
Mientras Bartolomé Colón fundaba en la parte oriental del  rió Ozama,  ocupada por los españoles procedentes de La Isabela, la nueva Villa  de Santo Domingo, ordenaba a la vez  la creación de montículos agrícolas a la población indígena del lugar, para suplir de casabe  a la población   europea que se adaptaba a las formas aborígenes de alimentación en el territorio que Cristóbal Colón, a su paso, llamaría en carta a los reyes de España,  Santo Domingo y no Santo Domingo de Guzmán, como erróneamente se le llama.