El corazón latente de EU


The New York Times                                                                         10 de Noviembre 2018


NUCLA,Colorado — Richard Craig, que ama las armas y odia al presidente Donald J. Trump, es el hombre detrás del decreto local en Nucla, que convirtió la posesión de armas en obligatoria para todo jefe de familia.La norma inusual, aprobada de manera casi unánime por el concejo municipal en 2013, ha ganado a esta pequeña comunidad en el suroeste de Colorado cierta mala fama. “Creo en nuestra Constitución”, me dijo Craig. “Tener nuestras armas es simplemente parte de la libertad estadounidense”. En cuanto a Trump, “creo que es un tonto. Debería dejar de tuitear y mantener la boca cerrada”. Craig, de 78 años, un militante demócrata partidario de la minería, que viste shorts con estampado militar y sandalias Birkenstock y se rehúsa a incorporarse a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), es un estadounidense irascible y carente de ideología.En otras palabras, es muy parecido a Colorado. En la víspera de las elecciones cruciales de la mitad del periodo, Colorado presenta un microcosmos estadounidense, con su población de 5.6 millones de habitantes dividida más o menos igual entre republicanos, demócratas e independientes. Los liberales, entre ellos una afluencia de inmigrantes, tienden a habitar la zona más urbana de Front Range, al este de las Montañas Rocosas; el apoyo a Trump es intenso en la región rural de Western Slope. El condado de Montrose, donde se sitúa Nucla, votó 67.9 por ciento a favor de Trump en 2016; Colorado, en gran parte gracias a Denver y Boulder, le dio a Hillary Clinton un triunfo reñido. Ya que el crecimiento poblacion al está concentrado en el Front Range, Colorado parece inclinarse ligeramente más por los demócratas. Sin embargo, no se ha dividido en las irreconocibles tribus políticas que han convertido a Washington en un símbolo de polarización. La economía de Colorado marcha bien. Su tasa de desempleo es del 2.9 por ciento. Su capacidad de compromiso —como un estado productor de petróleo y gas natural con agua limitada, responsabilizado por la protección ambiental y un estilo de vida al aire libre—es evidente. “En el oeste de EU, creo que hay una tendencia, casi un instinto, de sentarte con las personas con las que no estás de acuerdo y tratar de llegar a un arreglo”, señaló John Hickenlooper, el gobernador demócrata del segundo periodo, como lo hizo con la industria de petróleo y gas para crear una política energética racional, el primer marco regulatorio del país que limita las emisiones futuras. ¿Acaso podría postularse para la nominación del Partido Demócrata a la presidencia en 2020, siguiendo esta plataforma de cooperación? “Definitivamente lo estamos analizando”, reveló. Una candidatura de Hickenlooper sería interesante porque no hay forma de gobernar Colorado, como lo ha hecho durante ocho años, sin lidiar con la manera en que Trump ha explotado una frustración arraigada. A pesar de una economía fuerte, las dificultades son generalizadas. Los salarios se han desfasado. Algunos distritos escolares, como el de Pueblo, han adoptado una semana de cuatro días por falta de ingresos fiscales. La sensación de quedarse rezagado, olvidado o engañado por un sistema manipulado, en un país de creciente desigualdad, es el dilema central de EU. La interrogante ahora  es quién convencerá de manera más efectiva a los estadounidenses de que el sueño americano puede ser restaurado: ¿Trump, con su demagogia sin escrúpulos y nacionalismo de “EU primero”, que disfraza políticas fiscales, entre otras, y que favorecen al 1 por ciento, o unPartido Demócrata, que redescubre la habilidad de hablar con los pequeños pueblos de clase trabajadora y a duras penas de clase media de EU, de una manera que no suene condescendiente? Nucla, con una población de poco más de 700 habitantes, fue fundado alrededor de 1900 por un grupo socialista utópico, subsistió de la extracción de uranio durante la Guerra Fría y ahora ha recurrido al cultivo del primo de la marihuana, el cáñamo, en un intento por ver un resurgimiento. Es mayoritariamente republicano, al igual que gran parte de los poblados pequeños de EU. En el restaurante 5th Avenue Grill, Bob Ralph, un plomero, dijo: “Hace un año, habríamos sido los únicos aquí. Ahora tienes que esperar por una mesa. La ferretería tiene gente esperando en la fila. Las personas están ansiosas por abrir negocios. Espero que Trump sea reelecto en un segundo periodo”. En las últimas 10 elecciones presidenciales, que se remontan a 1980, Colorado ha votado por los republicanos seis veces, pero a favor de los demócratas en las últimas tres. Es un estado con fuerte tendencia libertaria, receloso del gobierno; pero se ha ganado por un fuerte liderazgo demócrata local. No obstante, Ken Salazar, ex Secretario del Interior en el gobierno de Obama y oriundo de Colorado, señaló: “la gente va a votar por candidatos orientados a los resultados. Los resultados importan: ese es el estándar de Colorado”. Como alcalde de Denver durante dos periodos, y ahora como gobernador electo en dos mandatos, Hickenlooper ha escuchado con atención, impulsado por la convicción de que, como lo expresó él, “no podemos darnos el lujo de revolcarnos en el pozo del barro partidista, ¿cierto?”. Los efectos son tangibles: el renacimiento de Denver, que ahora cuenta con una red de transporte público de miles de millones de dólares, unsistema escolar mejorado y 1. 400 kilómetros de caminos para ciclistas;una economía favorable para los negocios que ha tratado de equilibrar las exigenciasurbanas y rurales, y ha atraído a nuevas compañías tan diversas como tecnológicasy recreativas, así como alnegocio de yogurtNoosa; la legalización de la marihuana recreativa, ahora una fuente importante de recaudación fiscal; y acuerdos exitosos en el debate de combustible fósil versus el medio ambiente de Colorado, que han preservado más de 230.000empleos en el sector del petróleoy el gas. En 2013, tras el tiroteo masivo en una sala de cine de Aurora el año anterior, Hickenlooper promulgó una ley que prohíbe las revistas de arma de gran capacidad que tienen más de 15 rondas. Esta es la medida que llevó, a manera de protesta, al decreto de Nucla sobre la posesión obligatoria de armas. Camino a Grand Junction, hay un gran anuncio que fue eregido tras la reunión en julio de Trump con el presidente ruso VladimirPutin. Dice “G.O.P.” (como se le conoce alPartido Republicano) sobre un fondo rojo con la “O” reemplazada por el símbolo comunista de la hoz y el martillo. El anuncio está allí gracias a Anne Landman, una bloguera liberal, proveniente Los Ángeles. Al otro extremo de la ciudad, el pastor RobertBabcox tildó el anuncio como un vil insulto (“es como decir que todos los demócratas son nazis”) y expuso sus razones para apoyar a Trump. “Queremos que nos dejen en paz; él da fe de nuestro aislacionismo”, exclamó. Le pregunté a Babcox sobre una candidatura de Hickenlooper a la presidencia. “Sería una tontería, no tiene posibilidades”, respondió, y añadió: “quiere convertirnos en California, pero aquí no vas a tener vehículos híbridos”. No obstante, Babcox recordó su época en la marina cuando aprendió que todos los estadounidenses sangran rojo. “Sabes, estamos tan preocupados por nuestras diferencias que no reparamos en nuestras similitudes”, apuntó. Parece que es un sentimiento genuino de Colorado. Don Colcord, un farmacéutico y demócrata poco común en Nucla, cree que su partido necesita dejar de alienar a los pueblos pequeños de EU. Glenna Nix, la mamá de Lacie Redd, una madre de familia divorciada de 34 años, que se quitó la vida recientemente, trabajaba en la farmacia de Colcord. Redd sufría convulsiones y su medicimento recetado era costoso. “Treinta pastillas costaban más de 1.000 dólares y necesitaba más de una diaria; estaba luchando para lograr que el seguro las cubriera, y a veces se le terminaban”, recordó Colcord. Alfinal,fue demasiado para Redd —cuidar a sus hijas, lidiar con las convulsiones, conseguir su medicina y simplemente sobrevivir. Estados Unidos no puede encontrar soluciones perdurables a grandes problemas de uno en uno, como la atención médica. Pero mientras que Washington ha perdido la capacidad de alcanzar resultados negociados, Colorado lo ha hecho mejor. “El oeste de EU es el lugar más colaborativo”, afirmó Hickenlooper. “Sigue siendo el sitio donde las personas pueden venir y definirse por cuán grande es su sueño y cuán duro están dispuestas a trabajar”.