El príncipe Carlos: las cuatro mujeres que pasaron por su vida

MSN                                                                                                10 de Noviembre 2018

El príncipe de Gales, junto a Lady Di.
Setenta años, que se dicen pronto. Toda una vida preparándose para una cita ineludible con la historia, con la venia de la reina de 92 años, con quien siempre mantuvo una respetuosa distancia. A modo de regalo de cumpleaños, el príncipe Carlos ha anticipado que no será el rey "entrometido" que muchos temen, para alivio de la propia Isabel II, la primera mujer que marcó su vida. Camilla fue la amante y cómplice de su juventud, hasta la irrupción en escena de Diana, con el final trágico que le puso en el disparadero durante años. Y finalmente llega Meghan Markle, para redimirle como suegro ejemplar, a tiempo para el "happy birthday" que le cantarán el 14 de noviembre.

Isabel

Hay una escena que lo dice todo de la relación de Isabel II con sus hijos. Corre el año 1952, y la reina emprende una gira de seis meses junto a Felipe de Edimburgo por los países de la Commonwealth nada más heredar el trono. Carlos y Ana, de cinco y tres años, se quedan en palacio. Al regreso ansiado de la madre, en vez de fundirse en besos y abrazos, tienden fríamente la mano a modo de bienvenida...Así discurrió la infancia de Carlos, "inevitablemente en manos de las niñeras", como él mismo reconoció, mientras su joven madre le tomaba la medida a la corona. "La reina nunca ha sido buena mostrando su afecto", reconoce el ex asesor de Buckingham Martin Chateris en Príncipe Carlos: pasiones y paradojas de una vida improbable. La reina acortó distancias con Ana durante la adolescencia, pero prefirió dejar en manos de Felipe la "disciplina" de sus hijos. Carlos encontró consuelo en los brazos de su abuela, la reina Madre, que quiso enviarle a estudiar a Eton, con la crema de la futura clase política. Pero a Felipe le preocupaba la timidez endémica de su hijo: no quería que creciera "débil y vulnerable". Por eso le envió al duro internado de Gordonstoun en la lejana Escocia, algo que Carlos nunca perdonaría.La relación con sus padres se volvió a enturbiar camino de los treinta años, cuando Carlos rehuía el compromiso y su padre tuvo que ponerle firme en cuanto apareció Diana como caída del cielo. Fue luego la reina quien le dio la espalda en el momento del divorcio, con su particular anatema contra Camilla ("esa mujer malvada") y los plantones en sucesivas fiestas de cumpleaños, incluidos los cincuenta.Firmada la paz familiar, Isabel II no ha podido ocultar un último recelo ante su hijo: el temor a "un nuevo estilo de monarquía radical para el que no están preparados los británicos". La decisión de la reina de dejarle como "herencia" el timón simbólico de la Commonwealth se interpreta sin embargo como un último y tardío voto de confianza. Alea jacta est...

Diana

¿Por qué se casaron Carlos y Diana? ¿Hasta qué punto fueron determinantes los 13 años de diferencia? ¿Estaban realmente enamorados o fue más bien un matrimonio de "conveniencia"? ¿Cedió Carlos en un momento de debilidad ante las presiones de su padre para que sentara cabeza?El caso es que el príncipe de Gales superó la barrera de los 32 años con muchas novias conocidas, pero ningún compromiso serio. La muerte de su tío Louis Mountbatten, asesinado por el IRA en 1979, le había dejado sumido en un estado de confusión. Diana, que trabajaba en una guardería, fue como un rayo de luz en medio de los nubarrones. Hasta ella llegó a través de su hermana mayor, Sarah, que había sido antes su novia efímera.Cuando Diana dijo "sí" tenía 20 años y lo desconocía todo sobre los rigores de la vida real. La "princesa del pueblo" había calado en los corazones de los británicos, pero el corazón de su príncipe azul se fue enfriando. Los nacimientos de Guillermo y Harry sirvieron para mantener la mascarada. A mediados de los ochenta, los problemas empezaron a hacer mella en Diana, que libró su particular batalla contra la bulimia y la depresión. "Éramos tres en nuestro matrimonio", diría tiempo después Diana en la famosa entrevista televisiva, apuntando a las infedilades de Carlos y Camilla (Fred y Gladys, como se llamaban entre ellos). El divorcio culminó en 1996, pero Diana acabó pagando los platos rotos y convirtiéndose en carne de cañón de los tabloides. Los británicos la consideraron víctima inocente de la tragedia que acabó arrebatándole la vida un año después, cuando huía a toda velocidad junto a Dodi Fayed del acecho de los paparazzi. Carlos arrastró durante años el estigma.

Camilla

"¿Sabía que su tatarabuelo el rey Eduardo VII fue amante de mi bisabuela Alice Keppel?". Fue la pregunta directa con la que Camilla Rosemary Shand entró en la vida del príncipe Carlos en la pausa de un partido de polo en los años setenta. Así empezó la intermitente, carnal e insólita relación que ha sobrevivido contra viento y marea al cabo de casi medio siglo.En circunstancias normales, Carlos y Camilla habrían sido novios y habrían acabado posiblemente casándose. Pero Camilla era católica, no suficientemente aristocrática y nada "virginal" para encajar en los moldes de una princesa (se acabó casando con el amigo y sin embargo rival de Carlos, Andrew Parker Bowles). La duda ahora es si tiene lo que hay que tener para merecer el tratamiento de reina, o si se quedará finalmente en Su Alteza Real la Princesa Consorte. Camilla ha logrado en cualquier caso romper el hielo con Isabel II, usando las mismas armas que Felipe de Edimburgo: el sentido del humor. Carcajadas aparte, la duquesa de Cornualles ha ido subiendo enteros entre los Royals por su discreción y su distancia calculada. De hecho, Carlos y ella llevan vidas casi separadas. Se casaron en el 2005, pero al mismo tiempo sellaron un "acuerdo de respeto mutuo entre dos espíritus idependientes". Camilla pasa incluso menos tiempo en la mansión de Highgrove que cuando Carlos estaba casado con Diana. Incapaz de seguir el ritmo hiperactivo de su esposo, se refugia largas temporadas con su propia familia y sus cinco nietos en Ray Hill.

Meghan

En ausencia del padre, Carlos ejerció de padrino impecable de Meghan Markle. Aquel paseo triunfal con la novia bajo las ojivas de la capilla de Windsor sirvió para propulsar el papel del príncipe de Gales, que también acudió al rescate de la madre, Doria, cuando se quedó sola ante el peligro a la salida de la iglesia.Desde el día de la boda no se habla de otra cosa: el bonding entre Carlos y Meghan, en contraste con la distancia que siempre mantuvo con Kate Middleton. El vínculo con su nueva nuera le ha servido de paso para estrechar los lazos con Harry, con quien siempre mantuvo una tensa relación desde la muerte de Diana.Según la biógrafa Angela Levin, Carlos y Meghan se entienden porque los dos han sufrido los efectos de sus familias "disfuncionales" y han tenido que poner buena cara ante las crisis. El propio Carlos expresó su admiración por la entereza con la que Meghan capeó el culebrón de su familia y por la facilidad con la que ha asumido su papel estelar en los Royals.La "relación especial" está también respaldada por la pasión compartida por el arte, la historia, y los temas ambientales que tanto preocupan a Carlos, torturado por el pensamiento del futuro que le espera a sus nietos.