Omán, la joya desconocida de Oriente Medio


MSN                                                                                                   15 de Abril 2019

paisaje de ciudad costera en oman con chico corriendo© Getty Images paisaje de ciudad costera en oman con chico corriendo
Omán pasa desapercibido. En una región como es el Golfo Pérsico, en la que cada país alardea de tener “la mezquita más grande” o “el hotel más caro”, Omán se mantiene al margen. De su capital, Mascate, es bastante poco probable que salga un “y yo más” ni un “pues aquí tenemos...” en ningún momento.
Lo que si tiene Omán, en una zona en que los paisajes se confunden unos con otros y las ciudades son casi todas copias al carbón, es una fuerte identidad propia, demostrada y celebrada con una autoestima feroz.
Y no es para menos. Flanqueado por el semidesierto del Golfo al oeste y el mar de Arabia al este, Omán es un mosaico de paisajes extremos y calidez humana, una muestra de la hospitalidad beduina y la sensibilidad islámica sin la lente distorsionante de la extrema riqueza del resto de la región. Ven a descubrirlo.
EL DESIERTO Y EL AGUA
No se entiende Arabia sin el desierto. Omán no es excepción… aunque su desierto sí lo es.
Wadi Shab© La exuberancia de Wadi Shab / Copyright: Getty Images Wadi Shab
Para que te hagas una idea: recorrer el semidesierto de Omán (también conocido como semidesierto del Golfo) te recordará más al Valle de la Muerte de Estados Unidos que al Sáhara de Marruecos. No llegues esperando océanos de arena sin fin y una manta ocre hasta donde alcanza la vista: no, en Omán, el desierto es de roca, montañoso, con series de colinas que se funden en el horizonte, en una imagen de que no se parece en nada a los paisajes áridos de sus vecinos.
La región montañosa de Al Hajar es de las mejores para zambullirse en la escena sobrecogedora que es el desierto omaní: cruzar los 250 kilómetros que hay entre Mascate y el centro de la cordillera te harán pensar que estás en otro planeta.
La otra cara de la moneda biogeográfica omaní es el agua. Omán está rodeada por el Golfo Pérsico y el Mar de Arabia, dándole muchos más kilómetros de playa que a los demás países de la región. Las zonas de Bander Khayran (al lado de Mascate) y Mirbat (al sur del país) son, además, un lugar de peregrinaje obligado para entusiastas del fondo marino, pues se trata de dos de los mejores centros de buceo de la región.
barco tradicional en playa de omán© Omán cuenta con muchos más kilómetros de playa que el resto de países de la zona / Copyright: Getty ... barco tradicional en playa de omán
Sin embargo, Omán es extenso (mucho más que Catar o los Emiratos Árabes Unidos) y el mar a veces puede parecer una ilusión muy lejana. Eso no quiere decir, a pesar de todo, que no haya agua en las proximidades: toda la geografía omaní está salpicada de wadis. Estas suertes de canales naturales, secos durante parte del año, no son exclusivos de Omán, pero en pocos países son tan impresionantes como aquí.
Basta ver la exuberancia de Wadi Shab, con sus palmeras sobre precipicios y sus piscinas de agua esmeralda brillante, para entender que la ostentación de Omán vive en sus valles. O vivir la experiencia de regatear con los vendedores de alfombras a los pies de un acantilado en Wadi Ghul, el Gran Cañón omaní. Para contarlo.
LA VIDA URBANA
En cuestión de despliegue urbano, Omán no tiene ninguna participante que pueda hacerle sombra a Abu Dabi o Dohanada de rascacielos, autopistas ni súper centros comerciales.
La zona de Mutrah© La zona de Mutrah / Copyright: Getty Images La zona de Mutrah
La vida en Mascate, la capital de Omán, se vive a pie de calle, literalmente: los edificios no suelen superar las dos o tres plantas, y el puerto es el centro de la actividad urbana.Mascate mantiene con orgullo su reputación de uno de los puertos comerciales principales de la región, por donde transitaban pesca y perlas a partes iguales.
Las antiguas embarcaciones pesqueras siguen en funcionamiento, aunque con otro fin: el de llevar a locales y turistas por igual en paseos por la bahía. Si puedes, reserva el tuyo para el atardecer, y piérdete en las vistas de Mascate bajo la luz inimitable de la hora dorada. Fotogenia pura.
La zona del puerto es comercial también en el sentido más literal de la palabra: el zoco Mutrah está aquí. Entre alfombras y joyería, y con el olor del frankincense (incienso típico local) empapando cada pasillo, un paseo por el zoco no es solo una excusa para hacer compras: es una estampa cultural.
Interior de la gran mezquita de Mascate© Mascate, Omán / Copyright: Getty Images Interior de la gran mezquita de Mascate
EL DÍA A DÍA
El ritmo vital de Omán lo marca la espiritualidad. La religión es parte de la vida diaria omaní, pautada en las llamadas a la oración que se escapan cinco veces al día desde los minaretes de las mezquitas. No te extrañes si empiezas, tú también, a planear tus días alrededor de ellas.
Las mezquitas se pueden explorar (siempre fuera de las horas de oración), y es la mejor forma de acercarse al Islam. La Gran Mezquita de Mascate corona la lista de visitas imprescindibles, y su interminable alfombra (tejida a mano) fue en su día la más grande del mundo (hasta que le robó el trofeo la de la Gran Mezquita de Abu Dabi), hecho que aún hoy es motivo de orgullo para los omaníes.
La Gran Mezquita de Mascate© La Gran Mezquita de Mascate / Copyright: Getty Images La Gran Mezquita de Mascate
Otro templo que causa impresión visto desde fuera, y fascinación desde dentro, es laMezquita Sultan Oaaboos, de Sohar. Es también uno de los mejores centros para aprender sobre el islam, tanto intrínsecamente (admirando la mezquita) como de forma académica: su biblioteca (de libre acceso para todos) tiene una colección magnífica de manuales, en árabe e inglés, sobre la religión y su influencia en la sociedad.
El otro gran componente de la vida omaní es la hospitalidad. Omán es un país de tradición beduina, y ve su pasado nómada con orgullo y nostalgia. Pero, aunque la gran mayoría de la población se haya asentado en un lugar fijo, otras costumbres no se pierden: la hospitalidad y el espíritu de comunidad siguen vivos en Omán.
Basta compartir un plato de halwa (dulce tradicional a base de tapioca y azafrán), un taza de qahwah (café con cardamomo) y unos dátiles en el café de Kargeen para entenderlo: esto es Arabia en estado puro.
Interior de la gran mezquita de Mascate© Interior de la gran mezquita de Mascate / Copyright: Photo by Niklas Weiss on Unsplash Interior de la gran mezquita de Mascate