El país pierde a una gran mujer


Listin Diario                                                                                      14 de Junio 2019

Licelott Marte de Barrios, una de las pioneras en las luchas por el reconocimiento de los derechos políticos y sociales de la mujer dominicana, ha fallecido tras una dilatada carrera de servicios al Estado y la sociedad en la que dejó una impronta de decencia, honradez y muchos éxitos.
Su último desempeño en el funcionariado fue como presidenta de la Cámara de Cuentas en la que demostró, como en los demás cargos, su recio celo por el manejo correcto de los recursos del Estado, sin que le temblara el pulso para denunciar anomalías administrativas o para disponer auditorías en aquellas instituciones del Estado bajo sospecha de actos de corrupción.
Desde allí combatió la abulia maliciosa de los que no quieren rendir cuenta del uso de los recursos públicos y responsablemente afirmó que con los fondos que se distraen por causa del despilfarro y el robo se podría crear otra República Dominicana.
Diputada, vicecanciller, ministra de Finanzas, presidenta de la Refinería Dominicana de Petróleo, embajadora ante las Naciones Unidas y ante la Comisión Interamericana de Mujeres, entre otras funciones, la doctora Marte de Barrios redactó el acuerdo sobre la no discriminación social contra la mujer, impulsó la ley 235 sobre la Patria Potestad y los capítulos contra la violencia femenina en la Constitución de 2010.
Siempre estuvo en la primera fila en los eventos e iniciativas que se enfocaban en la búsqueda de mejoras para las condiciones de vida y de trabajo de la mujer y por eso se le consideraba como una de las insignes feministas dominicanas a quien le tocó la fortuna de acumular una valiosa experiencia dentro del Estado, asumiendo delicadas responsabilidades.
Dadas sus cualidades y competencias, la doctora Marte de Barrios sirvió al país en distintos gobiernos, aunque no fuesen gobernados por políticos del partido al que originalmente estaba ligada su familia.
Cuando era impensable que bajo uno de los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer pudieran abrirse puertas para un lento pero sostenido proceso de normalizar las relaciones con Cuba, rotas por decisión colectiva de la Organización de Estados Americanos, ella fue uno de los artífices de la apertura.
Trajo al país a importantes figuras cubanas con las que, gradualmente, se distendieron los escenarios para que, años después, en el gobierno del presidente Leonel Fernández, se restablecieran formalmente los nexos.
Licelott Marte cultivó excelentes y estrechas relaciones con la prensa dominicana, a la que nunca le negó respuestas cuando le inquiría sobre temas de su responsabilidad. Fue una excelente comunicadora, pero más que nada, una auténtica amiga de los amigos.
Por sus altos merecimientos, este debería ser declarado día de luto nacional. Paz a su alma.