Cuando tu casa es un monumento


The New York Times                                                                                    13 de Julio 2019


Cada año mas de un millón de personas visitan el hogar de Ana Viladomiu en Barcelona. Ella hace lo posible por evitarlas. Viladomiu vive en La Pedrera, la última casa construida por Antoni Gaudí, el arquitecto catalán. Sus obras construidas por toda la ciudad han contribuido a convertir a Barcelona, en uno de los centros turísticos más importantes de Europa. Casi todos los días se forman largas filas afuera de La Pedrera. La fachada irregular la hace parecer, como si se hubieran esculpido cuevas, dentro de una roca masiva. El edificio posee características inusuales, incluyendo un patio de azulejos en la entrada, que parece un bosque submarino y una terraza en el techo con chimeneas, en forma de cascos. No obstante, para Viladomiu, vivir en La Pedrera conlleva ciertos problemas prácticos, comenzando por la dificultad diaria de llegar al ascensor que la lleva a su apartamento en el cuarto piso. “Muchas veces me he tenido que abrir paso a codazos hasta mi casa, mientras la gente me gritaba porque pensaban que me estaba metiendo en la fila de los boletos”, dijo. Su apartamento es un espacio amplio de 350 metros cuadrados y tiene grandes ventanales. Ha vivido ahí desde la década de los 80. En 1906, una pareja rica —Roser Segimon y su esposo, Pere Milà— le encargó la construcción de su nuevo hogar en la avenida comercial más moderna de la ciudad, Paseo de Gracia. A Gaudí le tomó seis años terminar el edificio, oficialmente llamado Casa Milà; después la pareja se quedó con el piso principal, pero alquiló todo el espacio adicional, que había sido subdividido en 20 apartamentos. Segimon, quien falleció en 1964, sobrevivió a su esposo y vendió La Pedrera a una empresa de bienes raíces. Entonces, otro arquitecto transformó el piso superior, que había sido una lavandería, en más apartamentos para alquilar. Viladomiu vive en uno de los pocos que quedan. En marzo, publicó el libro “La última vecina”, que trata acerca de la historia del edificio, así como de la experiencia de ocupar un apartamento, en una de las joyas del estilo arquitectónico modernista de Gaudí. “Dado lo que pago por vivir en un lugar tan extraordinario en el corazón de Barcelona, sería muy tonta si decidiera mudarme a otro lugar”, afirmó, sin revelar el monto exacto que paga de alquiler. Gaudí incluyó en La Pedrera características que en aquella época eran novedosas, como un ascensor y agua corriente en cada apartamento. No obstante, Viladomiu también destacó algunos aspectos del diseño de Gaudí que demuestran cómo daba prioridad a la estética, incluyendo su extenso uso de superficies curvas. “Casi puedes olvidarte de instalar un estante para libros, porque aquí no hay una sola pared recta”, comentó. “Gaudí tenía ideas muy claras y una personalidad muy fuerte, que tienes que respetarpara poder vivir aquí”.