La sencilla clave para bajar el colesterol y mejorar la salud del corazón


MSN                                                                                                  13 de Julio 2019

Protegiendo el corazón. (iStock)

La lucha contra las enfermedades cardiovasculares es uno de los objetivos principales de los investigadores de la salud. No en vano, suponen la primera causa de muerte en el mundo occidental. Sedentarismo, dietas de baja calidad, estrés y falta de descanso... son factores de riesgo para sufrirlas y que levante la mano quien no se identifica con al menos uno de ellos.
Un nuevo estudio nos aporta una interesante clave para tratar de evitar sufrir problemas de corazón. Lo ha realizado un equipo del departamento de Medicina de la Universidad de Duke (en Estados Unidos) y 'The Lancet' acaba de publicar sus hallazgos. Estos indican que los adultos con un peso corporal saludable o con un ligero sobrepeso (no hablamos de obesidad) que eliminan 300 calorías al día de su alimentación durante dos años mejoran notablemente sus niveles de colesterol, presión arterial, niveles de azúcar en sangre y otros marcadores muy relevantes para mantener nuestra salud en estado óptimo.
Simplemente no tomando ningún snack después de la cena estaremos haciendo mucho por nuestro corazón
William E. Kraus, cardiólogo y profesor, autor principal de este trabajo, asegura que "incluso una modificación que no es severa, como la que hemos llevado a cabo para este análisis, puede reducir la incidencia de diabetes y de enfermedades cardiovasculares. La gente puede llevar a cabo esta medida (reducir 300 calorías diarias) de forma muy fácil, simplemente siendo conscientes de sus pequeños excesos aquí y allá, y reduciendo alguno de ellos o al menos la cantidad, como por ejemplo no tomando ningún snack después de la cena".
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© Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Foto: iStock.
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Los participantes de este estudio, denominado CALERIE (siglas en inglés de 'evaluación integral de los efectos a largo plazo de la reducción de ingesta de energía') y que continúa en marcha, son hombres y mujeres de entre 21 y 50 años, como decíamos con un índice de masa corporal entre 22 y 27,9. Dos terceras partes de ellos siguieron una reducción calórica del 25% en sus dietas y el tercio restante, el grupo de control, podía comer ad libitum.
Así continuaron durante dos años, cuando se evaluaron múltiples marcadores (presión y tensión sanguínea, lípidos, nivel de síndrome metabólico, glucosa y resistencia a la insulina...). Los resultados fueron claros: las personas que siguieron la dieta con restricción de calorías vieron cómo su peso se reducía en una media de 7,5 kg, mientras que el de los participantes en el grupo de control aumentaba 0,5 kg; y esa pérdida era mayoritariamente de grasa blanca, la que se acumula en los michelines, la que más cuesta perder y la que más dañina resulta para nuestra salud.
Además, también se encontraron mejoras en los marcadores del colesterol, de la sensibilidad a la insulina, del síndrome metabólico, de la presión y la tensión sanguínea, entre los participantes activos del estudio.
Más allá de una relación con el peso
Con estos datos, los científicos mantienen la teoría de que no es solo la pérdida de peso lo que conduce a estos datos favorables, sino un cambio metabólico más complejoprovocado por comer menos calorías de las que se gastan. Según el doctor Kraus, "hay algo acerca de la restricción calórica, algún mecanismo que aún no conocemos y que da como resultado estas mejoras. Hemos sacado muestras de sangre de estos participantes y seguiremos explorando qué señales metabólicas o moléculas 'mágicas' podrían ser las responsables".
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Anteriormente, diversos trabajos apuntaban también en esta línea, considerando la reducción de calorías como una táctica adecuada para promover la salud y la longevidad. Es el caso del realizado en 2017 por investigadores del National Institute on Aging en Baltimore y publicado en 'Nature', en el que se muestra que lejos de causar malnutrición, la reducción calórica tiene beneficios para la salud a largo plazo de los monos Rhesus, y los expertos sugieren que estos pueden trasladarse también a los humanos.
Más recientemente, hace unos meses, 'Frontiers in Molecular Neuroscience' publicaba un trabajo más que ahondaba en la importancia de ingerir menos calorías. Aquí la investigación la ha llevado a cabo la Universidad Médica Groningen, en Holanda, y concluía que una dieta baja en grasas, en combinación con un consumo calórico limitado, protege frente al deterioro cerebral de la edad en ratones. Si se suma la práctica de ejercicio a esta ecuación, el resultado es aún más positivo; si bien han encontrado mayor beneficio en el cambio de dieta que en la actividad física.
Queda camino por recorrer hasta ofrecer con evidencia científica un consejo generalizadosobre este asunto a la población; pero parece claro que hacer un buen repaso por lo que nos llevamos a la boca a lo largo de un día puede hacernos conscientes de lo que podemos eliminar para mantenernos más saludables sin dejar de recibir los nutrientes que precisamos.