Temió a “las puyas” del béisbol


Listin Diario                                                                                      09 de Julio 2019

  • Temió a “las puyas” del béisbol
    Raidin Miguel Trinidad Cuevas hoy es un talentoso jugador de balonmano que pertenece al equipo nacional. /RAMÓN RODRÍGUEZ
Ramón Rodríguez
Santo Domingo, RD
Raidin Miguel Trinidad Cuevas fue un adolescente de la calle en su natal Jimaní. Su vida era practicar el béisbol en busca de “un suertazo” y filmar para el béisbol profesional, pero también era un muchacho de la calle que echaba carreras de motores.
Desde los 14 años trabajaba en un camión buscándose el peso.
Su madre, doña Clara Emilia Cuevas, vivía pidiéndole a Dios que lo protegiera y aunque en el béisbol Raidin Miguel buscaba un día conseguir una firma, su madre no le gustaba la idea.
Si bien ella había escuchado y leído historias de las firmas millonarias de jóvenes talentos, también estaba enterada de las desgracias que había llegado a muchos hogares por el uso de “sustancias extrañas” para aumentar el rendimiento de jóvenes que eran preparados en programas con fines de buscar firmas en el béisbol profesional.
Al margen de la práctica del béisbol, Raidin Miguel salió un día del play y vio en una cancha de balonmano que algunos jóvenes estaban jugando y se quedó a observar.
El entrenador Alexander Nova le invitó a practicar balonmano, pero su entrenador de béisbol no le gustó verlo en esa cancha y trató de persuadirlo de que no fuera a esa cancha porque supuestamente había mucha corrupción, le dijo al entrenador que no volvería, pero siempre se escapaba y se iba a la cancha de balonmano.
Según cuenta Reidin Miguel, ella era insistente en que “dejara eso”, el béisbol.
Hubo un momento que Reidin Miguel se alejó un poco del programa en que estaba practicando béisbol por la insistencia de su madre Clara Emilia, el entrenador lo fue a buscar porque “me iban a chequear” para fines de posible firma, “pero mi madre no quiso por lo que inyectan”. Todo el que practica (béisbol lo puyan”, comentó Raidin Miguel. Esto fue suficiente para que se alejara de la práctica de béisbol y ocasionalmente se iba a echar carreras de motores. Recibió muchas reprimendas de parte del fenecido dirigente Héctor Marino Pérez “por las travesura que cometía”. “Esas cosas de muchacho”, cuenta. Recuerda con pena y mucha nostalgia que dos de sus amigos perdieron la vida en esa actividad.
“Ella entendía que este juego (el béisbol) no era para mí”, cuenta Raidin Miguel, quien poco tiempo después, su talento fue mostrado en el juego de balonmano y fue reclutado por la Federación Dominicana de Balonmano y poco después fue “enganchado” a la Fuerza Aérea de la República Dominicana.
Su madre Clara Emilia está a gusto por el deporte que Raidin Miguel a escogido como favorito.
Como pertenece a la preselección nacional masculina, pasa el año entero en esta capital jugando balonmano. Reside en la villa de la autopista de Las Américas. “Aquí paso el año entero y he entendido que el béisbol no era lo mío”, afirma Raidin Miguel, quien tiene 19 años y uno de los jóvenes talentos que tiene el deporte de balonmano.
Y algo más, su madre está “muy contenta” de que no sólo se haya alejado de la práctica del béisbol, por los riesgos que ella dice que enfrentan muchos jóvenes, sino por “las compañías” que tenía en Jimaní Raidin Miguel.
Desde 2016 ha estado, primero en la selección juvenil de balonmano con la que un año después fue a un evento internacional en Paraguay.
Raidin Miguel tiene metas que aún puede alcanzar: estudiar y hacerse de una profesión o irse a jugar balonmano a un club español.
Si de algo está contento es de haber complacido a su madre de no seguir en el béisbol y haber escogido el deporte de balonmano, de lo que ahora ella ahora “está muy contenta”.
Forma parte de una familia de tres hermanos a los que visita ocasionalmente cuando tiene días libres.
SEPA MÁS
Cambio de objetivo
Trabajo. La carencia en el hogar obligaron a Raidin Miguel a trabajar en un camión a los 14 años.
Cambio. Aunque tenia posibilidad de optar por una firma, dejó el béisbol porque se enamoró del deporte de balonmano.
Temor de madre. Compñació a su madre que temió que le inyectaran alguna sustancia que le hiciera daño como ha ocurrido con algunos jóvenes.