Como explican los investigadores, "durante el periodo de seguimiento, se identificaron 1.204 nuevos casos de cáncer de próstata, que representaban un 3,3% del total de participantes en el estudio". A continuación, los científicos valoraron la relación entre los casos diagnosticados con la frecuencia con la que los sujetos de estudio consumían las setas. Llegaron a la conclusión de que el riesgo de desarrollar la enfermedad disminuía con el consumo. El grupo que tomaba de 1 a 2 a la semana tenía un riesgo moderadamente menor y los que tomaban tres o más tenían unas probabilidades mucho menores de desarrollar cáncer de próstata.
Como los investigadores explican: "Este estudio ha mostrado una relación inversa entre el consumo de setas y la incidencia de cáncer prostático entre hombres japoneses de mediana edad y ancianos, lo que sugiere que comer de forma habitual setas puede ayudar a prevenir esta enfermedad".
El resto de estudios que han hecho referencia a esta cualidad de los hongos comestibles se basaban en extractos de sus componentes químicos. Como se explica en el trabajo científico de los investigadores S. A Fullerton, A. A. Samadi y el resto de su equipo de la New York Medical College, en Estados Unidos, "un polisacárido presente en las setas maitake, el beta-glucano, es capaz de inducir la apoptosis de las células cancerígenas prostáticas".
Por supuesto, muchos otros trabajos se han llevado a cabo. El problema es que la inmensa mayoría de ellos se ha realizado in vitro, observando sus efectos a través de un cristal, en una probeta. Nuestro cuerpo es considerablemente diferente a este medio, por lo que los efectos de esta sustancia sobre las células cancerosas 'reales' no estaba probado todavía. Este podría ser el primer paso para demostrar los efectos de las setas sobre la salud de los hombres japoneses y, ya que estamos, también de los españoles.