Boiro, el pueblo donde desconectan los gallegos

MSN                                                                                                                09 de Noviembre 2019   
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Siempre surge la duda de qué hace toda esa gente que vive en grandes ciudades para poder aguantar todo el año con estrés y ansiedad. Los gallegos sabemos cuál es el truco
En Galicia, media costa es para faenar y la otra mitad recoge los restos de los pobres currantes para rearmarlos y darles un par de kilos de peso para la vuelta. Eso es todo. Tranquilidad, agua y platos hipercalóricos de proteína, hidratos, fibra y vitaminas.
Uno de esos lugares de amores de verano y navidades pantagruélicas está en tierras barbanzanas. Boiro es lugar de nacimiento de algunos miembros de Triángulo de Amor Bizarro y fue el final de una larga vida de lucha del gran Ramón Sampedro. Es zona de industria conservera (el invento del siglo que a más de uno nos ha salvado la vida por un par de euros) y hay hasta rutas para verlas y disfrutarlas.
El paseo está flanqueado por la playa a un lado y un camping de caravanas y un pinar enorme al otro. Recuerda a esas papatorias sin fin con la abuela, las neveras portátiles y los chapuzones relámpago -y hacer la croqueta en la arena fina- para volver corriendo a comerse las sobras de los filetes empanados y la tortilla fría. La única preocupación era si al volver a la playa el castillo todavía se mantenía en pie. A mayores están las calitas de Escarabote y la playa de O Vilar.Boiro tiene puerto con bandera azul y la playa de Barraña es de las pocas de Galicia en las que está prohibido fumar -además de tener bandera azul también-.
¿Lo oyes?
Es tu estrés mordiendo el polvo.
EL COMERCIO Y EL BEBERCIO
Sí, he puesto este epígrafe tan usado que da cosica, pero nos entendemos. Aquí hemos venido a jugar. Para tu sistema digestivo toda la comarca del Barbanza es zona de guerra.
Dos recomendaciones serían las que vas a ver si estás en la playa. En Don Paquito (paseo de la Playa Jardin, s/n) hay tapas con la consumición por tu cara bonita -algo que ya sabemos que no en todas las ciudades se estila- y las raciones merecen mucho la pena, sobre todo si vas en familia o con tu grupo de 'amiguis'. En el bar Touliña, también a pie de playa (en el paseo de la Playa Jardín)las raciones en grupo se llevan mejor. Unos chipirones fritos con una copa de vino en la terraza y ya me cuentas luego qué tal vamos con la ansiedad.
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© Proporcionado por Conde Nast España 1

Moanin (Avenida Constitución, 17) es el sitio ideal para dejar con la boca abierta al clásico pelmazo de tu grupo que siempre te dice “tenéis que ir” y luego te lleva a lugares que ni fu ni fa. La cocina mezcla ideas internacionales con producto local a muy buen precio. Así tenemos platos de morirse como el pollo al fungi (8,50 euros), las carrilleras a la Marsala (9,25 euros) o los chipirones rellenos a la putanesca (7,90 euros).
Otro donde reponer fuerzas para la batalla en la urbe es el Barbantia(rúa Doutor Santos Mieites, 11) con raciones de las de toda la vida a buenos precios, aunque el secreto ibérico o el solomillo son palabras mayores.
Por otra parte, si vas con niños (o tú y tus colegas queréis poneros ciegos a pizzas, para qué nos vamos a engañar), la visita obligada es la pizzería Adria(rúa Pablo Iglesias, 10).
Como bola extra está el lugar para los amantes de la tortilla poco hecha y jugosa -en estas tierras se castiga con el destierro a los que gustan de tortillas secas-. O Rodas (avenida de Barraña, 77) es, desde hace cuatro décadas, destino obligado para los forofos de la tortilla y del marisco local (los mejillones son de las bateas familiares y hay que probarlos sí o sí) y de la cerveza helada -si quieres una jarra pide una gallarda- pero solo se puede visitar en verano.
Luego puedes liberar toxinas en algún concierto de la sala A Pousada das Ánimas(rúa Pablo Iglesias, 14) y dejarte llevar ya que es lugar de tránsito obligado de músicos. Algunos, como Javier Krahe, hicieron de Boiro casi como su escapada habitual.
Y si esto no te convence, dentro del paraíso del descanso hay más paraíso todavía. Es como encontrar más tranquilidad dentro de la que hay en un lugar tranquilo. Dirígete a la Abadía de San Enrique, en la parroquia de O Castro. Puedes probar zamburiñas con una copa de vino blanco en medio de viñedos.
Con todo lo expuesto deberías ahorrarte unas cuantas visitas al médico.
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