Gran Canaria en invierno, la isla de la relajación


MSN                                                                                        15 de Enero 2020
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Entre dunas, playas, pinares, pequeños pueblos de casas encaladas y roques legados de la época prehistórica, unos oasis de paz y salud reclaman la atención de los viajeros que visitan Gran Canaria.
Llega el invierno al hemisferio norte, y con él el frío, la nieve, las tardes de manta y película y esos cielos plomizos que parecen haber firmado un pacto para no abrirse durante semanas. Sin embargo, no es así en toda España, y la isla de Gran Canaria es una buena prueba de ello.
Con unas agradables temperaturas, instaladas con comodidad por encima de los 20 grados, y unos cielos de un azul constante, en los que tan solo aparecen algunas nubes solitarias empujadas por los juguetones y cálidos vientos alisios, Gran Canaria es el destino perfecto para aquellos que buscan huir del gélido invierno europeo.
Salud, paisaje, actividades y gastronomía combinan a la perfección en Gran Canaria.Además de poseer un paisaje variado que va mucho más allá de la típica oferta canaria de sol y playa, la isla de Gran Canaria, durante los últimos años, se ha especializado en el turismo de salud y bienestar, ofreciendo unas instalaciones y tratamientos de primer orden que han supuesto que no sean pocos los viajeros que acuden a la isla exclusivamente por ellos.
DUNAS Y BUENAS ENERGÍAS EN MASPALOMAS
Justo en el extremo sur de Gran Canaria se halla uno de los atractivos turísticos más importantes de la isla. El sistema de dunas de Maspalomas es una reserva natural especial protegida por el gobierno canario.
En sus cerca de 400 hectáreas de extensión, entre un bosque de palmeras, una laguna salobre y las dunas móviles, encuentran descanso bellas aves migratorias - como los flamencos y las garzas reales - y anidan estorninos y cigüeñas.
Las dunas en sí son unas auténticas supervivientes. Hace unas décadas ocupaban una zona mucho más extensa, pero la masiva construcción de hoteles y otras infraestructuras turísticas ha ido acotando su dominio hasta encontrarlas enclavadas entre las playas del Inglés y costa Meloneras.
Un testigo de excepción de este proceso menguante ha sido el icónico faro de Maspalomas. Elevándose 55 metros del suelo, este faro – construido en 1889 y declarado Bien de Interés Cultural por el gobierno canario -  es el más emblemático de las Islas Canarias y hoy, a la espera de que se instale un futuro museo etnográfico, alberga una exposición de antiguos oficios artesanos canarios.
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© Proporcionado por Traveler 1

En esta zona de la isla, tan solo hay algo que supere la relajación natural que ofrece un paseo entre las dunas de Maspalomas al atardecer, justo cuando el sol incendia la arena con tonos cobrizos y estas resaltan contra el oscuro y profundo azul de las aguas del Atlántico.
Ese éxtasis de reposo y bienestar lo encontrarás en el magnífico spa Corallium del hotel Lopesan Costa Meloneras. En este spa de 3.500 metros cuadrados se demuestra que el agua es el líquido vital del planeta, siendo el principal protagonista de un circuito que se suele realizar en cuatro horas y que incluye, entre otras cosas, piscinas de chorros, tubos de lluvia, un iglú hecho de hielo real y una especie de antigua cueva canaria en la que se halla una piscina llena de agua caliente con gran concentración salina, pudiendo flotar en ella como lo harías en las aguas del Mar Rojo.
Todo esto se complementa con distintos tipos de saunas y otras salas tan originales como la cueva de sal del Himalaya, construida con ladrillos de sal de tonos rojizos, anaranjados y amarillos, y en la que el yodo libera su carga de iones negativos, resultando beneficioso para personas asmáticas, con migrañas o problemas alérgicos relacionados con el sistema respiratorio.
Por último, los masajes terapéuticos suelen ser la antesala del rito de escoger la mejor tumbona y disfrutar de un cóctel o, si prefieres seguir con la vida sana, un zumo natural.
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PUERTO DE MOGÁN, UNA PEQUEÑA VENECIA Y LA TALASOTERAPIA
Las pequeñas barcas de los pescadores se mecen al son tranquilo que marcan las aguas que se canalizan en el interior del Puerto de Mogán.
Durante el invierno, la calmada estampa se transmite a las decenas de bares y restaurantes que se apelotonan en los bajos de las casas que dan a los muelles del puerto. En muchas de esas viviendas, perfectamente encaladas, viven extranjeros retirados que han decidido disfrutar del maravilloso clima de Gran Canaria mientras cuidan de su salud.
Un par de puentes cruzan los canales de agua y desembocan en calles a las que se asoman esas viviendas de paredes blancas, en las que contrastan poderosamente los coloridos adornos de los marcos de puertas y ventanas, por los que trepan llamativas buganvillas.
Si diriges tu mirada a las escarpadas peñas rocosas que protegen Puerto de Mogán, verás cómo se apilan, en sus laderas, las antiguas casas de los pescadores. Esas laderas son áridas y, por ello, contrasta aún más la gran variedad botánica que puebla el jardín del cercano hotel Cordial Mogán Playa.
Aquí, en su spa Inagua, también se practica la talasoterapia para mejorar la salud de sus clientes. La talasoterapia es una técnica que se basa en diversos tratamientos con agua de mar –calentada a una temperatura de entre 33 y 37 grados centígrados- y complementos marinos (fundamentalmente, algas y lodo), que logran que el cuerpo humano pueda absorber elementos como yodo, calcio, azufre y magnesio, supliendo las carencias de minerales provocadas por el estrés y el cansancio. Es muy beneficiosa, también, para aliviar problemas reumáticos, de artritis, óseos y musculares, además de trastornos respiratorios.
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EL ROQUE NUBLO  
En el centro de esa isla con forma de vieira que es Gran Canaria, se encuentra el Roque Nublo, una extraña roca de aspecto marciano que se levanta 80 metros sobre el suelo en un terreno que supera los 1.800 metros sobre el nivel del mar.
Este eco petrificado de la sinfonía de fuego que formó Gran Canaria hace millones de años se encuentra acompañado por otros de su especie, como el roque apodado La Rana, que le sirve como su más fiel discípulo, siempre a su lado.
Las piedras volcánicas que forman los roques, y que son tan habituales en las siete islas Canarias, también poseen un poder terapéutico. Su textura suave y moldeada las hace perfectas para masajes capaces de eliminar tensiones. La terapia se basa en aplicar piedras calientes en distintos puntos energéticos del cuerpo para lograr así el equilibrio físico y mental. A las propiedades anteriores se unen las de relajar los músculos, reducir o eliminar el estrés, ayudar a desintoxicar el cuerpo y apaciguar el dolor de espalda.
Y es que Gran Canaria cura el cuerpo y el espíritu gracias a sus paisajes, su naturaleza volcánica y su aire limpio, pero también por ser tierra de spas y tratamientos punteros en el mundo del wellness.
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