Fechorías de un criminal

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Entretenimiento sábado, 09 de mayo de 2020

El estilo y la técnica de este filme parten del género documental para buscar el testimonio, no la anécdota

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Rienzi Pared Pérez
Santo Domingo, RD
 Después que el Neorrea­lismo Ita­liano de­jó grandes influencias en muchos ci­neastas universales se ges­ta, a principios de la década de los años sesenta del siglo pasado en Italia, un tipo de películas de corte político. Uno de esos grandes expo­nentes lo fue, sin duda, el director Francesco Rosi con “Salvatore Giuliano” estre­nada en 1962.
El estilo y la técnica de es­te filme son de forma docu­mental para retratar la vida de un bandolero, criminal e independentista siciliano de nombre Salvatore Giu­liano, el cual era protegido por sectores de poder para luego ser abandonado a su suerte por las mismas esfe­ras que lo aupaban.
La cinta comienza con el cadáver de Salvatore Giu­liano, para luego hacer un flashback, y así narrar las hazañas de este persona­je amparado en una voz en off explicativa sus fechorías; sus nexos con la mafia sici­liana y su ideología inde­pendentista. Todo esto fue creándole un perfil miste­rioso.
Salvatore Giuliano em­pleó sus habilidades orga­nizativas para formar un ejército de pandilleros y proclamar la Independen­cia de Sicilia del dominio de Italia; por lo que hubo de granjearse el favor popular dado que utilizaba parte de su botín para repartirlo en­tre sus conciudadanos, lo­grando cierto favor popular.
 Este filme de Franches­co Rosi realiza una recons­trucción de ese panorama convulso de la postguerra donde se desnudan todo ti­po de gentes y sus fecho­rías: los latifundistas mafio­sos, la matanza comunista de “Portella della Ginestre”, el contenido violento de la pandilla y los dudosos idea­les que en síntesis represen­taban posturas ultranacio­nalistas y criminales contra todo aquello que no acepta­ra las ordenanzas de la ma­fia y del líder insurrecto.
 Hay que destacar que el filme no muestra al prota­gonista con vida, solamente notamos su presencia en la parte inicial cuando pode­mos ver el cadáver. Sin em­bargo, el espectador siente su figura presente en cada uno de los diálogos y de las hazañas contadas, así co­mo en el posterior juicio a los malhechores, donde se investiga la muerte de Sal­vatore. Esta audiencia, se­rá una forma de denuncia a las situaciones vividas en busca de la verdad.
 Este filme posee una fo­tografía en blanco y negro de Gianni Di Venanzo que fue muy elogiada en su mo­mento, así como, un guion bien estructurado, en el cual colaboraron el mismo director y otros colegas co­mo Suso Cecchi d’Amico, una de las más famosas guionistas del cine italiano, por trabajar para Luchino Visconti, Vittorio De Sica, Mario Monicelli, entre otros realizadores del neorrealis­mo italiano.
En fin, esta obra con esencia muy particular, le ofrece al espectador una in­terpretación o lectura polí­tica de los acontecimientos sucedidos en esa región de Italia, así como de cada uno de los personajes envueltos en este drama social acom­pañado de la mano de uno de los directores italiano que marcó su impronta, en este tipo de género, a gene­raciones futuras.
 CURIOSIDADES
 Película
“Salvatore Giuliano” (1962), dirigida por Francesco Rossi, es­tá considerada una de las grandes películas del cine político euro­peo.
El personaje casi mí­tico de este filme, le permitió al escritor Mario Puzo escribir su novela “El Siciliano” (1984) basada en la vida de Salvatore Giu­liano.
El director Michael Ci­mino adaptó la nove­la de Puzo para el ci­ne con el mismo títu­lo (1987) con el actor Christopher Lambert como protagonista.
El director usó en su mayoría actores no profesionales como una manera de buscar realismo.
Martín Scorcese la in­cluyó como una de sus doce películas favori­tas de todos los tiem­pos.
El director obtuvo el premio Oso de Plata en el Festival Interna­cional de cine de Ber­lìn por su destacada labor en este filme.
Las obras de Frances­co Rosi tuvieron mu­cha influencia en di­rectores de la talla de; Martin Scorsese, Fran­cis Ford Coppola, Oli­ver Stone y Constanti­no Costa-Gavras.