El coronavirus le cambió la vida a la familia de José y a miles más

Listin Diario
Economía & Negocios lunes, 13 de julio de 2020
  • El coronavirus le cambió la vida a la familia de José y a miles más
    Como la de José Olea, hay muchas familias dominicanas sufriendo por el desempleo. ARCHIVO/LD

Cándida Acosta
José camina de un lado a otro. Se sienta en un muro de la calle cercana a su casa y, con las manos en la cabeza, se pregunta qué puede hacer para mantener el estatus de su familia que, hace pocos meses, vivían de su sueldo de clase media-alta por su trabajo como gerente de un “call center” en el parque de zona franca San Isidro, en Santo Domingo Este. 
Desde febrero-marzo de este año 2020 la empresa matriz, con sede en Florida, del call center en el cual era gerente comenzó a presentar algunas dificultades. El coronavirus Covid-19 comenzó a hacer estragos en varios países y el tipo de empresa que regenteaba José es una multinacional con diferentes proyectos, teniendo como base los insumos para la enfermedad de diabetes mellitus, sistemas de alarma, entre otros. 
Estragos
Emocionalmente, José Olea se mantiene ecuánime, pero por momentos la asusta el futuro cercano ante una situación sanitaria que cada vez se sale de control. Aumentan los infectados en el mundo y en el país, pero también la cantidad de muertes y se desconoce el paso siguiente ahora que la actividad económica ha vuelto a la normalidad y el rebrote del Covid-19 se ha estado sintiendo de forma severa.
José pasa de los 35 años de edad hace rato. Vive alquilado y sus tres hijos estudiaban en un colegio bilingüe. De esos que piden un adelanto en dinero de casi la mitad del año, además de los libros y utensilios. Tiene carro, pero ya solo lo usa para ir al supermercado o la farmacia. Todos sus ahorros se han ido a pique por el impacto de la pandemia y la obligación de cerrar la compañía que administraba y que en 2018 tenía cerca de 200 trabajadores hasta finalmente quedarse con 35 colaboradores la última semana de junio. 
“Todo se ha ido a pique” y no fue por mala administración. Fue que el negocio cambió y no había la demanda suficiente y por más que se luchó por no cerrar durante cuatro meses no fue posible, dice. Los compradores no estaban buscando lancetas, tirillas ni glucómetros. Ni mucho menos alarmas, estaban comprando insumos para contrarrestar el impacto del coronavirus y no era posible mantener esa cantidad de empleados que fueron disminuyendo muy a su pesar, apunta. 
Y no es que no pueda encontrar ayuda, su esposa Mabel es ingeniero industrial y sicóloga, pero como dentro de sus tres hijos hay una bebé prefirió quedarse en casa y ahora el desempleo lo siente, puesto que cuando estuvo a punto de que la contrataran a principio de marzo tampoco pudo emplearse. Una llamada el 20 de marzo fue recibida con frustración. Le estaban avisando que el país entraba en cuarentena y que luego que pase la situación sanitaria la iban a llamar. De eso han pasado varias “lunas”. Están ambos engrosando las estadísticas del creciente desempleo que vive el mundo y, en caso particular, República Dominicana, donde organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevén una tasa de 9% de desocupados.
Otros afectados 
Como José Olea, hay miles de trabajadores dominicanos. En el sector de los calls centers la situación se ha estado poniendo dramática.  Actualmente, de 24,000 empleados laborando en los centros de contactos en el país desde antes de la crisis sanitaria se estima que hayan alrededor de 18,000 trabajadores activos, según explicaciones del presidente del clúster de centros de contactos o llamadas (call centers), David Crow.
Manufactura también
Una situación parecida se vive en otros parques industriales, pero de manufactura. La multinacional Gildan Actiwear, en la zona franca Las Américas, confirmó que tuvo que ajustar su fuerza laboral a nivel global.
Juan Contreras, vicepresidente y manager para el país y el Caribe, explicó a requerimiento de este medio que “la pandemia del Covid-19 tuvo y sigue teniendo un impacto significativo en nuestros productos, lo que consecuentemente nos obligó a temporal e involuntariamente detener nuestras operaciones y a ajustar nuestra fuerza laboral a nivel global”. Gildan reanudó sus operaciones el 6 de este julio. En esta empresa se habla de miles de puestos suspendidos y, de estos, una parte no ha sido reintegrado. 
De 30% a 40% pierden empleo 
Desde el inicio de la crisis en marzo, dice David Crow, presidente del clúster de centros de contactos o centros de llamadas, “fuimos forzados hacer transicional a trabajo remoto. Como industria, llegamos a habilitar 74% de nuestros empleados trabajar desde sus casas”. Las razones que expone son estas: 
1. Algunos clientes no permitían trabajar desde las casas por temas de seguridad de sus datos.
2. Algunos empleados no tiene condiciones para trabajar desde su casa, como falta conexión internet, electricidad estable, etcétera. 
3. Plataformas inadecuadas para realizar teletrabajo en forma adecuada. 
Desde el inicio del proceso de apertura, comenzaron. dice, a reintegrar en forma parcial, dando prioridad a los empleados suspendidos. Algunos centros han mantenido principalmente el teletrabajo, otros han integrado cerca del 50% de su personal. Todos han implementado protocolos rigurosos para cumplir con las normas de salud y proteger el personal. 
Crow no tiene cifras exactas, pero estima que el sector ha perdido entre un 25%-30% de sus posiciones debido básicamente a la reducción económica mundial y a nuestro país de enfoque principal, EE.UU. o sea, los clientes, han cancelado posiciones o proyectos completos. Estamos enfocados en un balance entre teletrabajo y trabajo presencial en las oficinas para satisfacer nuestros clientes, nuestros empleados y proteger a nuestros empleados.
Queremos, agregó, aprovechar este cambio de modo de trabajar para fortalecer las oportunidades de empleos y de clientes que requieren mayor ayuda de soporte en línea. 
SEPA MÁS
¿Cuál es el futuro?
Conseguir nuevos contratos para volver a emplear los empleados suspendidos  por reducción de proyectos. Permitir personas interesadas desempleadas poder trabajar bajo este nueva modalidad de teletrabajo. Fortalacer las industrias para seguir expandiendo y aprovechar la tendencia de “near shore”. Aprovechar la tendencia de buscar servicios en línea, como pedidos de todo clase de artículos, telemedicina, suporte técnico, etcétera, aduce David Crow.