La emoción embarga a Chacón por elección

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El Deporte martes, 01 de septiembre de 2020
  • La emoción embarga a Chacón por elección
  • La emoción embarga a Chacón por elección
Alex Rodríguez
Santo Domingo, RD

 “La vida es bonita, pero no la sabemos vivir”. La frase podría ser de un gran intelectual, pero se desprende del genio del más reciente anunciado próximo inmortal del Pa­bellón de la Fama del De­porte Dominicano.

Es el mismo chico que con 18 años estaba traba­jando mecánica en el año de 1974 cuando Carlos Mondesert, interesado en formar un equipo de ba­loncesto en el sector de Mirador Sur, se interesó por su estatura.

El mismo que rivalizó en los años de las décadas de 1980 y 1990 con los mejores jugadores de la llamada Epoca de Oro del baloncesto dominicano.

El mismo de las mil y una anécdotas. No es otro que Víctor Chacón.

“Estoy muy emociona­do. Había sabido algo a través de las redes antes de que me llamarán. Creo que debió ser antes, pero el tiempo de Dios es per­fecto”, expresa el exjuga­dor de la posición centro con 6-10 de estatura.

A pesar de que nunca antes de 1974 había colo­cado sus manos en una pe­lota de baloncesto ya para el 1977 integraba la selec­ción nacional de mayores con apenas 20 años y con la suerte de ganar la me­dalla de oro en el Centro­basket celebrado en Pana­má.

“Empecé con los Del­fines de Mirador con los entrenadores Humberto Rodríguez y Faisal Abel. También aprendí mucho con Osiris Duquela y Fer­nando Teruel. Leandro de la Cruz también puso mu­cho énfasis en mí, aunque a veces teníamos nuestras diferencias”, añade.

El nativo del sector de Bameso en Santo Domin­go recuerda que en los pri­meros días no ponía de­masiado atención, pero que al darse cuenta de que alguien estaba invirtiendo en él decidió ponerle todo el empeño necesario.

“Cuando se disponía muy pocos podían sopor­tarlo”, dice Evaristo Pérez, rival y compañero en la se­lección dominicana. “Cuan­do deseaba y se encontraba con jugadores de gran nivel su juego se intensificaba”, agregó.

Chacón, en ese sentido, explica que cuando el par­tido estaba en la línea sí se justificaba ponerle un extra, pero que cuando el marca­dor estaba muy desequili­brado o el juego estaba de­cidido ya no valía la pena.

“Para mí el mejor centro de la República Dominica­na. Sabía postear, buen pa­sador, buena ofensiva, buen tiro del área, muy difícil de defender con excelentes amagues. El mejor defen­sor de los jugadores de su posición de toda el área pa­namericana de su genera­ción”, dice Pedro Leandro Rodríguez.

Cita a Felipe Payano (El Jay) y a Iván Mieses como los dos compañeros con los que mejor se sintió en la cancha ya que sabía que cuando les pasaba el balón a ellos casi siempre eran puntos seguros.

 “Era un baloncesto dife­rente. Los centros solo está­bamos para defender, rebo­tar y pasar la pelota. No se salía de debajo del canasto. Ahora hasta bajan la pelota y tiran de tres puntos”, dice Chacón.

Recuerda que en esa épo­ca se jugaba un baloncesto de sistemas y fundamentos, pero que ahora los jugado­res son más veloces y ata­can más el aro.

Desde mediados de los años de 1990, Chacón se ha dedicado a la venta de repuestos y lubricantes pa­ra dar seguimiento a la la­bor que ejercía cuando se tropezó con el balonces­to y su vida cambió para siempre.

En la selección

Estuvo en 11 oportunida­des defendiendo la camise­ta criolla en certámenes in­ternacionales: dos veces en el Centrobasket, 4 veces en los Juegos Centroamerica­nos y del Caribe, dos Juegos Panamericanos y del Cari­be, dos Preolímpicos y un Premundial.

Su mejor actuación in­dividual se produjo en el 1990 durante los Centro­americanos y del Caribe ce­lebrados en México cuando lideró al equipo en total de puntos, incluyendo los 25 que coló en el partido ante Puerto Rico.”, resaltó Zapata.

 PERFIL

 Basket Distrital

Su carrera abarcó 21 torneos con Astros, Arroyo Hondo, Fénix, Mauricio Báez y San Lá­zaro. Fue parte de cua­tro equipos campeones.

Es sexto en puntos (3,285), tercero en re­botes (1,577) y cuarto en bloqueos (193). Sus medias fueron de 11.7 tantos y 5.6 rebotes en 281 partidos.

Uno de ocho con un partido de al menos 45 puntos. Su mejor año 1978: 21.0 ppj, 10.4 rpj y 58% de acierto.